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Domingo 26 de octubre de 2025 - 01:00 AM

La variante de San Gil

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Históricamente, Santander ha enfrentado necesidades apremiantes en el desarrollo de su infraestructura vial y la “Variante de San Gil” es una muestra fehaciente de ello. Desde hace años, se ha venido estructurando una ruta alterna con el fin de descongestionar el tráfico en el casco urbano del municipio de San Gil, desviando el tránsito pesado en la zona. Hay que recordar que esta vía comunica a la capital del departamento con Bogotá, lo cual convierte este corredor vial en una obra clave para el desarrollo económico y la competitividad de Santander.

Con la esperanza de hacer más ágil el paso por San Gil, el proyecto inicial contemplaba una inversión de $183.000 millones de pesos (incluyendo interventoría) para la construcción de 9.6 km nuevos de vía, lo cual ahorraría aproximadamente 40 minutos en los tiempos de recorrido.

Sin embargo, la realidad ha sido muy diferente. Según el informe de la veeduría técnica de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, el avance real de la Variante de San Gil fue: En 73 meses de ejecución (19 meses más del plazo inicial), solo se construyeron 4,1 km de los 9,6 km proyectados, lo cual corresponde solo al 42,7% del proyecto, habiéndose invertido en total $190.694 millones, es decir, 7 mil millones adicionales al presupuesto inicial. Así mismo, de los 223 predios requeridos para la obra, aún faltan por adquirir 97 inmuebles.

Así pues, la inversión realizada no solucionó el problema. Por ello, el INVIAS ha publicado una nueva licitación para las obras faltantes. Sin embargo, con este nuevo proceso licitatorio, la variante San Gil tampoco quedará completamente terminada.

La obra que actualmente está en proceso de contratación, contempla únicamente el tramo que va desde la entrada al municipio de Pinchote hasta empalmar con vía a Barichara.

Después de ese empalme con la vía hacia Barichara, se necesitará otro proyecto adicional para conectar nuevamente con la vía nacional en el municipio de San Gil.​

Según lo manifestado por INVÍAS, los recursos para ese segundo tramo se proyectan dentro del convenio “Ruta de los Comuneros”, convenio firmado en diciembre de 2024 pero que actualmente enfrenta retrasos en la ejecución por deficiencias presupuestales.

La Variante de San Gil no es una carretera más para el departamento, representa una deuda histórica con los santandereanos, cansados de las condiciones deficientes de la vía actual, los eternos trancones y el mayor coste para el comercio. La voluntad política del orden nacional será indispensable para que por fin se pueda solucionar las problemáticas de esta vía, y con ello, disminuir las tasas de accidentalidad, mejorar la logística para productores, comerciantes y transeúntes y la potencialización de la experiencia turística que hoy se ve entorpecida por el tráfico. Santander lo merece.

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