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Columnistas
Martes 28 de octubre de 2025 - 01:00 AM

El parque “Las Palmas” y sus mujeres

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Como casi siempre, la ciudad genera una vez más el despertar de su comunidad, de sus habitantes; ante la desidia de sus autoridades. El abandono descarado del parque de “Las Palmas” ubicado en la calle 44 entre carreras 29 y 29A Nuevo Sotomayor, llevó a Magaly Hernández, Karol González, Nancy Martínez, Ana María Gil, Gloria Calderón, Yolanda Pereira, Ilce Castellanos, Solangel Montoya, Leonor Celis, entre otras mujeres vecinas del sector a conversar en una sala, en una mesa de amigas, a propósito de la necesidad de intervenir el parque, de darle una “manita”. Esos encuentros informales, fueron escalando hacia la formalidad hasta convocar a las autoridades públicas que tenían la obligación misional.

Estos diálogos ciudadanos acercan a los habitantes con sus entornos, dan un valioso ejemplo de participación, de arraigo y amor por la ciudad de Bucaramanga; ejemplo que debe ser reconocido apoyado y emulado por otras vecindades; al tiempo que “como siempre”, la mujer enseña en silencio de qué manera se puede ser parte activa de la vida pública sin tanto aspaviento narcisista. El parque “Las Palmas”, será intervenido, es la conclusión de las reuniones llevadas a cabo, teniendo como prioridad la zona de juegos para niños y el respeto a la siembra de vida floral no agresiva al medio ambiente; como naranjos o mandarinos.

Estas alianzas no terminan con la entrega de las obras, ellas deben seguir en el tiempo, porque ha de venir la tarea más importante, cual es; el cuidado de lo realizado; la tranquilidad que el dinero público invertido será protegido, es tan determinante como la misma obra.

Si bien es cierto, que han sido las mujeres quienes han dado el paso adelante; resulta urgente la participación de los establecimientos comerciales cercanos, apoyando en temas tan sencillos, como jornada de encuentros culturales, siembra, riego, poda etcétera.

Los parques son sitios de encuentros ciudadanos, de recreo familiar; no son comederos públicos, ni camas improvisadas y mucho menos cocinas populares.

Es importante que visitantes del parque “Las Palmas”, entiendan que son parte del problema y de la solución, al deterioro. La administración municipal, por su parte, debería implementar la figura del cuidador o vigía; que estuviese en los parques bajo la misma modalidad de un funcionario de oficina. Es decir, el parque como oficina, como sitio de trabajo de lunes a viernes; como los CAI, para no ir muy lejos. Una caseta decente, amplia dotada de lo necesario, su silla, su escritorio.

Nota: Señor alcalde de Bucaramanga, señora directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo: no olviden que el Teatro Peralta sigue en cuidados intensivos.

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