En columnas anteriores he citado fuentes acreditadas que advierten sobre la perdida de bosques y áreas verdes urbanas en Colombia y el mundo, por diferentes causas. En su informe “Evaluación de los recursos forestales mundiales 2025”, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala: “Los bosques se enfrentan a numerosas perturbaciones que pueden afectar negativamente su salud y vitalidad, y reducir su capacidad para proporcionar bienes y servicios ecosistémicos. Los incendios constituyen una perturbación significativa en los bosques y contribuyen a su pérdida y degradación. En promedio, 261 millones de hectáreas de tierra se vieron afectadas por incendios anualmente entre 2007 y 2019; casi la mitad (49%) de esta superficie estaba cubierta de bosques”. Muchos incendios son atizados por la crisis climática, como señalaba en columnas anteriores.
Otras causas señaladas por la FAO y los especialistas son: “Los insectos, las enfermedades y los fenómenos meteorológicos severos dañaron alrededor de 41 millones de hectáreas de bosques en 2020, principalmente en las zonas templadas y boreales”. La FAO señala que “los ecosistemas forestales en todo el mundo siguen enfrentándose a desafíos y que la tasa actual de deforestación, de 10,9 millones de hectáreas por año, sigue siendo demasiado alta”.
En Colombia el Segundo Informe de Seguimiento a la Deforestación, presentado por la Procuraduría General de la Nación (mayo 20/2025) señala: “En tan solo 6 meses del año, la Amazonía colombiana sumó cerca de 88.808 hectáreas de bosque deforestadas y 1.107 kilómetros de vías ilegales, muchas de ellas dentro o cerca de parques nacionales como Chiribiquete, La Macarena, Nukak, Farallones de Cali y Barí”. El Informe detalla “la relación directa entre la apertura de estas vías irregulares, con el avance de los cultivos ilícitos y el crecimiento descontrolado de la frontera agropecuaria, resultados de una medición realizada entre octubre de 2024 y marzo de 2025”. El informe “exhorta a tomar medidas jurídicas inmediatas, fundamentadas en tratados internacionales y normas nacionales para frenar la deforestación y garantizar los derechos ambientales”.
Como es conocido, estos ecosistemas son esenciales para la vida en ciudades y campos sobre la tierra pues contribuyen a regular el clima y purificar el aire al liberar oxígeno y absorber gases de invernadero. En las ciudades ademas contribuyen a evitar las llamadas islas de calor. Asi mismo, ayudan a regular los ciclos de las aguas y su limpieza. Protegen los suelos de la erosión y controlan los sedimentos. Ademas protegen la Biodiversidad pues sirven como hábitat para más de dos tercios de la vida silvestre terrestre. Ademas proporcionan a los humanos recursos naturales como materias primas, alimentos, energía, madera, materiales de construcción y otros beneficios socioeconomicos. Y ofrecen lugares para la recreación, el turismo y bienestar.










