Publicidad

Columnistas
Domingo 09 de noviembre de 2025 - 01:00 AM

Johan López, te acompaño

Compartir

Johan López, te acompaño. En cada instante, desde la ilusión de conseguir un contrato de prestación de servicios para llenar la nevera en casa hasta cómo fuiste poco a poco acercándote hasta asegurarla. Desde el momento en esa oficina en que lograste convencerlos de que tenías las aptitudes necesarias para desempeñar la tarea, hasta la sonrisa destellante de oreja a oreja que pelaste saliendo de esa oficina donde apretaste la mano de quien te confirmó que el contrato, aunque temporal, era una realidad. Sin dejar de lado que lo lograste sin la ayuda de un político que te hubiera mordido el 20% por la gestión. Lo tuyo es meritocracia, digna gracia de un contratista independiente.

Johan López, te acompaño.

Cuando saliste a tomar una moto que te llevara a casa para contar las buenas noticias, y justo ese día no había moto. Tocó en taxi, un gasto inesperado.

Te acompaño en cada momento, desde que sacaste del bolsillo la lista doblada con los documentos que debías diligenciar para tramitar la cuenta de cobro hasta el momento en que preferiste no amargarte una tarde maravillosa pensando en esos trámites y decidiste celebrar en familia pidiendo domicilio de la esquina. Pizza “colombiana”: la que trae madurito, sobrebarriga, maíz de lata y bocadillo.

Johan López, te acompaño.

Desde darte cuenta de que la lista aquella es realmente tediosa y no sabes por dónde empezar hasta que comprendiste que primero había que endeudarse para pagar la estampilla equivalente al 12 % del contrato que aún no habías ejecutado ni mucho menos cobrado, hasta el momento en que tocó ir a pedirle dinero prestado al petulante de tu cuñado porque todos tus amigos estaban tan pelados como tú.

Te acompaño, Johan López.

Desde la media hora perdida en el teléfono tratando de ajustar la planilla PILA de salud, pensión y seguridad social y tu grito honesto preguntando: ¿Cuánto? ¿Está segura, señorita? ¿Por qué tanto?

Te acompaño en ese momento, Johan, y también en el tiempo perdido en el café internet del barrio intentando configurar tu cuenta con la DIAN, porque resulta que tienes que presentar el RUT actualizado, porque el RUT de hace siete días no les sirve y, aparte, se necesita impreso y obvio no tienes impresora en casa. Porque la tramitología está perfectamente diseñada en este país para arrancarle años de vida y eternos momentos de alegría al contratista quien se entera de que también tendrá que pagar retención en la fuente, ICA, rete-ICA y la requete madre que lo parió.

Te acompaño, Johan López, porque ya te ves más viejo y apenas han pasado los días que duraste ejecutando el contrato para llenar la nevera y ya debes más de lo que has debido en todo el año.

Te acompaño, compañero Johan, en el salto de tus ojos cuando oyes a la señorita de contabilidad informándote por entre la ventanita que debes presentar, con la cuenta de cobro, un informe detallado de lo que hiciste, el certificado de antecedentes penales con Fiscalía, Procuraduría, Contraloría, Policía Nacional y también descargar el certificado de Registro de Deudores Alimentarios Morosos REDAM, aun a sabiendas de que no tienes hijos y los dos muérganos que viven sin pagar arriendo en el apartamento que alquilas son bendiciones que ya traía consigo tu mujer en la maleta.

Te acompaño hasta aquí, Johan López, porque no haré una fila de tres horas en donde habrás de resignarte a no almorzar, porque cada minuto ahí de pie ya es un minuto invertido que, con el pasar de las horas, no querrás haber perdido en vano en el Banco Popular, donde atienden dos de seis cajas y te cuestionarás por qué carajos no trajiste un butaco para hacer fila como todas esas señoras que, a diferencia tuya, sí trajeron efectivo para pagar la estampilla.

Te tocará perder las tres horas de fila, Johan, para salir a buscar un cajero y retirar la plata que el bellaco de tu cuñado duró en transferirte siete días hábiles y volver a empezar todo de nuevo en el banco y tener suerte de que al salir haya dónde imprimir la cédula al 150 % y algún día logres armar tu mamotreto con los documentos debidamente diligenciados para finalmente pasar la cuenta de cobro que habrán de pagar en 60 días.

P. D.: Ya han pasado siete días intentando tener todo lo necesario para cobrar, lo que quiere decir que ya tienes que volver a imprimir el RUT actualizado.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día