Publicidad

Columnistas
Jueves 13 de noviembre de 2025 - 01:00 AM

Una falacia política

Compartir

Una falacia es un argumento que se propone en un debate político con el propósito de inducir al engaño y conducir a los oyentes a la adopción de una opinión errónea. La campaña presidencial de 1946 fue un derroche de falacias, como la de hacer creer que el bumangués Gabriel Turbay era realmente un turco disfrazado, pero la más contundente fue la de oponer un “país nacional” a un “país político”. Jorge Eliécer Gaitán fue al artífice de esta falacia, al proponer que el “país político” estaba integrado por una “oligarquía de gentes infecundas, de hombres egoístas que ocupaban altos empleos públicos y privilegios”, interesada en oprimir a un “país nacional” integrado por “hombres trabajadores que querían desarrollar la industria y la agricultura bajo un gobierno honorable”.

La falacia de Gaitán tramitaba la subversión del resultado de la Convención Nacional Liberal que se había reunido en el Teatro Colón, desde el 22 de julio de 1945, para escoger a Gabriel Turbay como el candidato único del liberalismo. Al no aceptar este resultado, Gaitán se hizo proclamar en la Plaza de Toros, el 23 de septiembre siguiente, como candidato de una “Convención del pueblo” contra la “Convención oligárquica”.

La falacia fue tan convincente que impidió a los liberales reaccionar, cuando faltaban 43 días para las elecciones presidenciales, ante la proclamación de Mariano Ospina Pérez como candidato de un conservatismo dispuesto a una unión nacional. Tornó imposible cualquier negociación entre Turbay y Gaitán para proponer un candidato único del liberalismo que pudiera enfrentar a Ospina. El resultado es conocido: con solo 565.939 votos, Ospina llegó al solio presidencial gracias a la división del caudal electoral del liberalismo.

Las falacias políticas no son entonces simples errores vulgares, sino argumentos que hacen incurrir a los ciudadanos en actuaciones perniciosas que se vuelven contra ellos mismos. Su origen semántico, en el verbo latino fallere (engañar), nos recuerda que estamos ante instrumentos para engañar el juicio de los ciudadanos. Por eso Jeremy Bentham, observador del trabajo de los miembros del Parlamento Británico, escribió un tratado sobre las falacias políticas. ¿Quién estudiará las falacias de nuestra vida política?

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día