Uno de los síntomas de los desequilibrios que padece la humanidad es el relacionado con las elevadas tasas de inseguridad alimentaria reportadas en el mundo. Lo sorprendente es que -al mismo tiempo- se informa sobre un enorme desperdicio mundial de alimentos que podrían alimentar a muchas personas y además evitar los nocivos efectos ambientales y climáticos que generan estos residuos orgánicos. Las Naciones Unidas advierten: “Con 783 millones de personas hambrientas, una quinta parte de los alimentos en todo el mundo van a la basura”. “La alta cantidad de alimentos se pierde en distintas fases de la cadena alimentaria, desde la cosecha hasta el punto de venta y consumo. El problema no se limita a las naciones ricas”.
En el Informe sobre el Índice de Desperdicio de Alimentos 2024, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala: “Mientras un tercio de la humanidad se enfrenta a la inseguridad alimentaria, una quinta parte de los alimentos se tira a la basura (el equivalente a mil millones de comidas)”. “Cada persona desperdicia 79 kilogramos de alimentos al año. Esto equivale a 1,3 comidas diarias para todas las personas hambrientas del mundo”. La directora ejecutiva del PNUMA afirmó: “Millones de personas pasarán hambre hoy mientras se desperdician alimentos en todo el mundo”. “Este problema continuo no solo afecta a la economía mundial, sino que también agrava el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación”.
En Estados Unidos la Agencia de Protección Ambiental (EPA) señaló: “Aproximadamente un tercio de los alimentos producidos en Estados Unidos nunca se consumen. Se desperdician innecesariamente, también se desperdician los recursos utilizados para su cultivo: agua, energía y fertilizantes. Al descomponerse los alimentos en un vertedero, se emite metano (gas de invernadero). En el 2018, se envió más comida a los vertederos que cualquier otro material presente en la basura. En 2015, la EPA y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) establecieron el objetivo nacional de reducir a la mitad las perdidas y el desperdicio de alimentos para 2030. Mediante la gestión sostenible de los alimentos, podemos ayudar a los consumidores a ahorrar dinero, brindar apoyo a las personas necesitadas, prevenir la contaminación y conservar los recursos”.
En Colombia el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (septiembre 10/2025) lanzó la Estrategia Nacional de Comunicación y Sensibilización para prevenir la pérdida y el desperdicio de alimentos a través de la Economía Circular. El director de Asuntos Ambientales informó: “Esta estrategia nace como una respuesta conjunta y multisectorial. Queremos trabajar con todos: sector privado, público, academia y ciudadanía, para fortalecer la prevención del desperdicio de alimentos, avanzar hacia un modelo de Economía Circular y promover buenas prácticas en producción, transformación y gestión”.










