Hay señales en donde sabemos por intuición o por análisis, cómo marcha la economía del hogar, del país y nuestra región. En el caso de la intuición, actuamos como periodistas en espacios familiares, con amigos e incluso cuando le preguntamos al taxista. Ellos sí que saben.
La del análisis, es para expertos donde la información se hace con base en el uso de herramientas sofisticadas que tienen componentes técnicos y matemáticos complejos, lo que les permite obtener resultados más precisos y detallados.
La economía de la intuición es exclusiva de la gente del común, de a pie, sin formación en universidades ni maestrías ni doctorados. Está basada en la experiencia diaria donde la herramienta determinante está en la observación directa de su entorno. Son unos verdaderos encuestadores del DANE y del Banco de la República.
No utilizan, para tomar decisiones, modelos econométricos sofisticados. ¿Por qué puede ser tan exacta la información para ellos? Porque determina necesidades inmediatas en las situaciones diarias que enfrentan. Sus perspectivas son a corto plazo, lo que los lleva a buscar otras formas de ganar dinero para suplir sus necesidades.
Indicadores informales: alimentos, gasolina, empleo y desempleo, tasas de interés de crédito y de ahorro, impuestos, vivienda, servicios públicos, entre otros.
La economía del análisis es exclusiva de personalidades que por su alta preparación y conocimiento en este campo se vuelven expertas en la elaboración de tratados que, sin lugar a dudas, dan directrices y luces del cómo enfrentar los grandes retos de un país. Estas investigaciones permiten reconocer problemas estructurales que impiden el progreso del país en temas sociales y de políticas económicas. El lenguaje utilizado es muy técnico y con una terminología especializada. Su fortaleza está en que se basan en datos, tendencias y variables confiables.
Indicadores formales: Producto Interno Bruto (PIB); Balanza de pagos; Índice de producción industrial (IPI); Índice de competitividad global (ICG); Coeficiente Gini; Reservas internacionales; Índice de liquidez y la inversión extranjera directa (IED), entre otras.
Lo que pretendo con este escrito no es sentar cátedra sobre la comprensión total de la economía, sino sembrar una semillita para una mejor percepción sobre el impacto que tienen las decisiones económicas en nuestra vida cotidiana y en el futuro del país. La economía no puede ser algo lejano a nosotros; está en cada decisión que tomamos, en cada precio que pagamos, en cada elección que hacemos.
IMPORTANTE: Y recordemos lo que le dijo Bill Clinton a George Bush (padre) en plena campaña política en 1992 y por ello fue presidente de los Estados Unidos: “Es la economía, estúpido”.










