Entre los candidatos hay un abanico de opciones: unos son gerentes, un juez, un humanista, un hombre bueno, un arquitecto, alguien para avanzar, un antipolítico; y aunque coincido con mi colega Claudia Patricia Sánchez que el pasado jueves invita a no creer en promesas incumplibles, creo que la oferta y su viabilidad es la forma de identificar, al menos teóricamente, el talante del candidato.
En todos los casos, los temas recurrentes en los programas y expresiones públicas se refieren fundamentalmente a seguridad, movilidad y empleo, con ausencias en materia social salvo por algunos titulares. De resaltar como acción social concreta la propuesta de Humberto Salazar de remodelar el Hospital San Camilo (aunque es competencia departamental), llevar el Hospital del Norte al tercer nivel y modernizar la UIMIS como una “Clínica San Luis pública”. Paradójicamente, casi todos los programas mencionan “mejorar infraestructura en salud y educación”, pero sin detallar alcances, o sea que podemos suponer otros 2 años sin superar técnicamente las falencias de infraestructura social, con consecuencia para las familias que más lo necesitan. En cambio, Fabian Oviedo promete construir un hospital público para mascotas, como uno de sus principales proyectos.
En educación, hay coincidencias en el interés por el bilingüismo, Jhan Carlos Alvernia se compromete a formar en maestría o doctorado 10 docentes por año y Carlos Bueno propone el programa NIDO que es una versión pública del Campus Land. Otras apuestas están igualmente tituladas, pero no son el eje fundamental, aunque sabemos que hay enormes retos en permanencia escolar e infraestructura educativa. Ninguno tiene una estrategia para evitar que se repitan casos como el del Tecnológico Damaso Zapata y el INEM. La creciente problemática de habitantes de calle y recicladores informales, recibe algunas referencias, pero no acciones concretas. Reitero, en los documentos escritos no se identifica con prioridad una apuesta relevante en materia social y tampoco ha sido motivo de mayor profundización en debates o entrevistas, aunque esa es la esencia de la acción municipal y en dos años podrían verse transformaciones importantes.
Otra gran ausencia está en espacio público y ornato, que la ciudadanía reclama fervientemente, incluyendo el alumbrado público, pero al indagar las respuestas son más bien evasivas. Igual con El Carrasco y Metrolínea, verdaderas papas calientes, donde hay diversas opiniones y pocas afirmaciones. Tal vez la más clara es la de Juan Manuel González cuando dice hay que acabar Metrolínea y que él mismo tumbará las ciclorutas, aunque esa idea no estaba en su programa registrado.
Sin agenda, quizás por poco atractiva, está la planeación integral. Algunos mencionan la oportunidad de formular un nuevo POT, pero la urgente necesidad de repensar la ciudad no se ve como una apuesta relevante.










