Me identifico como joven, pero la cédula marca que dentro de poco dejaré de pertenecer a tan selecto club de la vida. No solo la cédula: a veces —confieso— me atropellan palabras o expresiones nuevas que se inventan los verdaderos jóvenes de hoy, y me es difícil procesarlas ipso facto. ¿“Cringe”? ¿“Crush”? ¿“Stalkeo”? ¿“Ghosteo”? ¿“Delulu”? ¿“FOMO”? ¿“Rizz”? Todas las entiendo hoy, pero fue difícil ingresarlas a mi disco duro.
Una de ellas, y de la que quiero hablar hoy, es “red flag”. En castellano, “bandera roja”. La verdad, fue la más fácil, porque bandera roja es la que le avisa a uno que no se puede meter al mar porque la marea está alta; la que le advierte que hay peligro; la que es imposible no ver… y aun así uno comete la insensatez de persistir. Por ejemplo: creer que todo va a salir bien en una relación con una persona que muestra banderas rojas enormes como alcoholismo, celopatía o violencia.
Una bandera roja puede ser, por ejemplo, cuando uno va a comprarse una empanada y sabe que no hay ají. Sin lugar a duda será una horrorosa experiencia gastronómica y, estúpidamente, uno pensó que saldría bien.

O, por ejemplo, irse a una playa en Cartagena toda la tarde, pedir y pedir cosas y masajes, y al final pedir la cuenta… sabiendo perfectamente lo que viene.
Bueno, para este punto ya está claro qué es una red flag, ¿cierto?
Bien.
Pues permítanme compartir con ustedes 10 súper red flags para identificar a un corrupto y no darle el voto, a propósito de las elecciones que vienen este 14 de diciembre.
1. Gasta cientos (o miles) de millones en campaña. El sueldo total que ganaría si es elegido es mucho menor al gasto total de su campaña.
2. El clan político más conocido de la región lo apoya abiertamente.
3. El día de las elecciones tiene gente cerca de los puestos de votación convenciendo a otros para darle el voto.
4. Usted tiene un amigo funcionario público y a ese amigo lo obligan a ir a una reunión del candidato en cuestión.
5. Funcionarios de la alcaldía o la gobernación apoyan con extraña vehemencia al candidato.
6. Consigue que lo lleven a templos religiosos para hacer política.
7. Dice ser “anticorrupción”, pero está rodeado de corruptos que le ayudan en la campaña.
8. En época de campaña se toma fotos alzando bebés, besando ancianos y abrazando discapacitados.
9. Rueda por la ciudad en una caravana de lujosas camionetas.
10. Nunca iba al estadio a ver al equipo local; ahora va solo porque está en campaña electoral.
Y la ñapa:
11. Planea hacer un cierre de campaña en plaza pública con incentivos por asistencia, música en vivo, lechona y trago.
Estas son apenas 10+1 pistas para tener en cuenta en las elecciones del 14 de diciembre. Las saqué de mi libro que publiqué en 2023 titulado “50 maneras de identificar a un corrupto y no darle el voto.”
Pero estoy seriamente pensando en relanzarlo, igualito, pero con un nuevo título: “50 red flags para identificar a un corrupto y no darle el voto.”










