Se espera que este año haya en el país, en todas las regiones y municipios, en lo urbano y rural, un control muy estricto a la quema irresponsable de pólvora con sus voladores de estruendo, con su contaminación acústica y atmosférica afectando la calidad de vida de muchas personas, estresando animales de compañía, causando incendios y la muerte de animales silvestres; pero lo más doloroso es el balance de personas adultas y niños quemados por la irresponsabilidad de sus padres al permitirles la quema de estos elementos explosivos que en muchos casos, por la gravedad de las heridas les dejarán lesiones físicas y efectos sicológicos negativos de por vida. No más cicatrices, ojos perdidos, manos sin dedos, etc.
Las normas jurídicas están y no sobra volver a repetirlas. El Código Nacional de Policía ( Ley 1801 de julio 29 de 2016 ) en su Artículo 30, en su numeral 1 prohíbe : “ Fabricar, tener, portar, almacenar, distribuir, transportar, comercializar, manipular o usar artículos pirotécnicos, fuegos artificiales, pólvora o globos sin el cumplimiento de los requisitos establecidos en la normatividad vigente”. Pero también, dice la norma, los alcaldes pueden autorizar eventos que involucren el uso de artículos pirotécnicos, previo concepto de la Policía Nacional, los cuerpos de bomberos y el concejo municipal, quienes determinarán los sitios y lugares autorizados y las condiciones técnicas que se requieren.
En este contexto, para destacar el decreto expedido por el Alcalde de Bucaramanga prohibiendo el uso y quema de pólvora sin los requisitos estipulados en las normas y para lo cual, se esperan para este propósito acciones rápidas y contundentes por parte de las autoridades de policía. Que este importante objetivo y decreto no se quede en letra muerta. Y muy buen ejemplo el de Cali en donde la administración municipal ha creado para esta temporada, un “Escuadrón Antipólvora” integrado por 170 agentes de policía atentos a actuar de inmediato.
Y ahora también está la ley contra el ruido ( Ley 2450 de 2025 ) que castiga a los ruidosos con sanciones económicas muy fuertes. Que se aplique a los irresponsables que usan la quema de pólvora, especialmente los voladores de estruendo, para desesperar a los vecinos, estresar gente y desde luego a perjudicar la salud de muchos con la contaminación atmosférica y la acústica. No más cantinas, bares, discotecas, o tiendas de barrio, generando ruido con equipos de sonido a todo volumen y desorden en los entornos afectando la tranquilidad del vecindario. El bienestar general de la comunidad está por encima de todo. Se espera que las autoridades de policía actúen para frenar y sancionar a los ruidosos y a los quemadores de pólvora de estruendo con la prontitud y severidad adecuada.












