Construir una ciclorruta en Bucaramanga, como se planteó en el gobierno de Rodolfo Hernández, fue un intento de modernidad y adaptación al cambio climático, como le han apostado muchas ciudades en el mundo. Unas con éxito y otras no, como nos lo recuerda el excelente editorial de Vanguardia. Bucaramanga soñó un cambio, como una vez soñó ser París con sus bulevares. Pero, como lo dice el mismo editorial, no hubo concertación, fue autoritaria y, sobre todo, no se privilegió al peatón que sufre el acoso de los carros y motociclistas que invaden los andenes sin ninguna piedad, sin respetar al peatón como lo hacen todas las ciudades del mundo. Desde el principio se le dijo a Rodolfo Hernández, pero no escucharon, querían pasar a la historia de la ciudad. Había prisa y por eso no consideraron al peatón privilegiado en todas las ciudades del mundo y no al carro particular y motos, a las que ya hay que incluir en el paisaje urbano.
Los andenes de la ciudad están y han estado en mal estado, nadie camina con tranquilidad y la mayoría son un riesgo. También las motos y los carros invaden los andenes. El principio de autoridad no se ejerce y cada uno hace lo que le da la gana en esta Bucaramanga “bobita”.
Hablemos un poco de “Cuadra Picha”, cuyos fines de semana son para los residentes de ese barrio un infierno, noches de terror por el ruido, las peleas, los botellazos, los gritos, la congestión hasta el amanecer. Nadie los escucha y nadie hace nada, a pesar de que los residentes pagan los impuestos para que haya calidad de vida. ¿Cuándo escucharán a los ciudadanos y por qué la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría no velan por el bienestar del ciudadano como es su obligación, exigiendo a las autoridades medidas que solucionen este grave problema de convivencia?

Pero sigamos con la ciclorrutas. No hay una ideal en esta ciudad de grandes contrastes topográficos y de congestión. Una ciclorruta debe ser segura, continua, adaptada a la geografía local, a su paisaje, al clima de esta ciudad húmeda. Nuestras ciclorrutas no daban esas seguridades. ¿Nos podemos preguntar cuál será la ciclorruta más segura para recorrerla, si uno pasaba y no las veía transitadas y menos los fines de semana que las veía uno llenas de basura como las del centro de la ciudad? No, en Bucaramanga fue un solo diseño y lo aplicaron sin concertar, como dice el editorial de Vanguardia. Después, con Cárdenas, se intentaron los bicipuertos. Otro fracaso, sin señalización, sin prioridad semafórica que aquí no funciona ni para los vehículos, ni las conectaron con el ya desaparecido Metrolínea. ¿Ahora?
Nota: Suerte con la propuesta de recuperación de la Plaza San Mateo que propone la Alcaldía. Estarán contentos el alemán Franz Tutzer y el francés Georges Carpentier, sus arquitectos. Recuperen la laguna.









