Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los fenómenos relacionados con el agua y el cambio climático dominan la lista de catástrofes de los últimos años, tanto en pérdidas humanas como económicas. La escasez de agua y su uso indebido generan una creciente preocupación en países con estrés hídrico. Ciudades como Johannesburgo y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica; Bogotá y Santa Marta, en Colombia, que han padecido escasez o acceso limitado al preciado líquido, evidencian que el problema del agua es una realidad y que resulta impostergable tomar decisiones frente a este desafío.
En Santander, municipios como Barichara y Los Santos, enfrentan serias dificultades por la falta de agua potable. Floridablanca, por su parte, no cuenta con infraestructura suficiente de saneamiento básico que permita la habilitación de suelos para el desarrollo urbanístico que requiere el área metropolitana de Bucaramanga. Estos son apenas algunos ejemplos de casos en el departamento que padecen problemas de acceso al agua, a pesar de la riqueza hídrica y ambiental con la que cuenta la región, situación que se explica, por la ausencia de planificación y de un ordenamiento territorial que garantice su protección y disponibilidad para los habitantes.
En este contexto, resulta oportuna la presentación de la “Agenda Estratégica del Agua” como una hoja de ruta orientada a la construcción de un instrumento técnico que priorice y articule proyectos dirigidos a la conservación de las fuentes hídricas, la garantía del acceso y el uso eficiente del recurso, así como el tratamiento adecuado de las aguas residuales. Se trata de la piedra angular para edificar mecanismos de diálogo y concertación que consoliden el agua como patrimonio común y eje del bienestar y del desarrollo del departamento.
No obstante, la iniciativa de ProSantander no es suficiente para corregir décadas de desatención frente al cuidado del agua. Se requiere la acción decidida de la ciudadanía y la voluntad política para consolidar la seguridad hídrica en Santander. Desde la Gobernación, la formulación y fortalecimiento de los Planes Departamentales de Agua, incorporando instrumentos de planificación territorial y sectorial, permitiría superar desafíos que la escala municipal, por sí sola, no logra resolver. Sistemas interoperables de información, instrumentos vinculantes de cofinanciación, esquemas de corresponsabilidad y subsidiariedad activa (Bucaramanga con los municipios del Páramo de Santurbán) y esquemas asociativos funcionales y técnicos, constituyen retos que el ordenamiento territorial plantea desde el artículo 10 de la Ley 388 de 1997, posicionando el agua como eje y determinante de la planificación regional.
De poco sirve cerrar el grifo en los hogares si no existen políticas públicas que garanticen la protección del recurso hídrico y el acceso equitativo para todos. La Agenda Estratégica del Agua debe entenderse como un primer paso hacia la consolidación de una planificación territorial centrada en el agua, por nuestro bienestar y el de las generaciones futuras.











