El doctor Cristian Portilla, ha iniciado su mandato como alcalde de Bucaramanga, que le permitirá conducir la ciudad en los próximos dos años. Tarea importante y dispendiosa, que reviste un enorme compromiso debido al tamaño que ha alcanzado la ciudad y al cúmulo de dificultades que afronta.
Un tema que preocupa enormemente es sin duda el de la infraestructura. Bucaramanga ha quedado marginada del plan de conectividad con doble calzada y sus dos proyectos bandera: La vía a Pamplona está prácticamente sepultada, y la vía a Bogotá, convertida hoy en una trocha, su proyecto está casi archivado, después de haberse comunicado que además no sería de doble calzada. Una injusticia enorme, cuando ya 12 capitales del país gozan de comunicación con ese tipo de troncales.
Pero además el tráfico vehicular tiene asfixiada la ciudad, al borde de la desesperación de los ciudadanos, que todos los días se ven sometidos a toda clase de torturas, cuando de abordar la calle se trata.
No hemos entendido que nuestra ciudad está ubicada en una meseta, ya copada y agotada hace varios años, en donde el crecimiento vertical le ha elevado la densidad de una manera asombrosa, y la realidad nos indica que no ha sido posible lograr una articulación armónica con los municipios vecinos (Floridablanca, Piedecuesta y Girón) lo que hace que el caos se multiplique y que la dinámica de las acciones no se perciba.
Bucaramanga y su área metropolitana requieren repensarse al más alto nivel y le sugiero, señor alcalde, que propicie la creación de un comité en donde tengan participación los gremios económicos, las universidades y desde luego se invite a un par de expertos en movilidad, en donde por lo menos uno de ellos sea internacional, para que se aborde con propiedad el tema y se diseñen proyectos apropiados que permitan vislumbrar un panorama de solución hacia el futuro.
No podemos quedarnos atendiendo problemas menores y una que otra solución de paño de agua tibia, cuando el problema macro sigue tomando proporciones insospechadas que terminan arruinando la ciudad y condenando a sus habitantes a una pésima calidad de vida.
Que no nos dé miedo pensar en un sistema de transporte masivo a través de un tren de cercanías que conecte el área metropolitana; tampoco en abordar proyectos de subterráneos que comuniquen las principales avenidas y propiciar de esta manera el desembotellamiento, con un sistema de intercambiadores que agilicen el tráfico y de un plan de transformación urbana que indique el desarrollo de las nuevas necesidades de la ciudad. Éxitos doctor Portilla: lo acompañan juventud y el deseo de trabajar; aproveche este tiempo. Los bumangueses se lo agradecerán.










