En un interesante debate a través de X quedó expuesta la charlatanería del gobierno a propósito del aumento del 23 % en el salario mínimo. Los protagonistas de la discusión fueron el presidente Petro, a la defensa de su medida y el analista Aurelio Suárez, encargado de la aguda crítica.
Sobre el marco teórico utilizado para justificar el aumento del mínimo, Petro trinó: “En Economía clásica los precios puede aumentar por masa monetaria, pero, Keynes demostró como en oferta y producción reprimida, caso Colombia, un aumento de demanda agregada puede disparar la economía y salir del estancamiento (sic)”.
A lo anterior, Suárez, miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, le contestó: “Una cosa es Keynes en economía cerrada y otra en abierta. En la primera es de demanda, en la segunda es de oferta. Todo cambia y la variable principal se vuelve el ahorro. Aplicar Keynes de forma inadecuada y desproporcionada trae consecuencias negativas”.
Este punto es clave pues el gobierno ha puesto a Brasil como ejemplo, pero a diferencia del gigante suramericano, Colombia tiene alrededor de dieciocho TLC, incluido uno con Estados Unidos que el gobierno no quiso renegociar ni terminar, permitiendo que el ahorro nacional se siga drenando a través del consumo de importados e impidiendo que el aumento de la demanda jalone la producción nacional basada en micro, pequeños y medianos empresas.
Según Petro “lo primero que aumentarán en demanda los que ganan un salario mínimo es más alimentación y mejor vestir. Pagarán deudas. Esto implica mi estimado Aurelio, es que los ingresos de campesinos y tenderos y vendedores ambulantes, sin salario aumentarán sus ingresos (sic). Así se transmite el dinero del salario mínimo a la mayor parte del mundo del trabajo en el país”. Aurelio le refutó a Petro señalando que: “Es usted quien no ha leído a Marx. En ‘Salario, precio y ganancia’, en la discusión con Weston, reitera que el alza de salarios eleva los precios de bienes de primera necesidad. Lo que disminuye es la demanda de suntuarios por merma en el margen de patronos”.
En otras palabras, el remedio puede resultar peor que la enfermedad, pues habrá un aumento de precios que afectará de manera especial a la gran masa laboral que está en la informalidad y a los desempleados que terminan siendo quienes realmente regulan el precio del trabajo actuando como “ejército de reserva”.
Si el gobierno de verdad quisiera aumentar la riqueza y reducir la desigualdad empezaría por modificar las políticas neoliberales que hoy tienen al país importando 16 millones de toneladas de alimentos al año y el 46 % de los bienes industriales.










