Se veía venir un movido 2026, pero este inicio de año ha superado lo pensado. Los recientes movimientos políticos internacionales protagonizados por el presidente de Estados Unidos y el presidente de Venezuela nos pusieron a sentarnos en primera fila a observar, interpretar y proyectar escenarios en medio de tantas novedades.
Esta coyuntura no es ajena a Santander. Venezuela ha sido un gran aliado comercial para el departamento. A pesar que las exportaciones no minero-energéticas hacia este país para 2025 cayeron cerca de un 40 %, los productos derivados de la industria petrolera marcan el ritmo del intercambio comercial. Estas exportaciones crecieron un 10 % y hoy concentran el 57,3 % del total exportado desde el departamento hacia ese país, de acuerdo con cifras del GPS de la Cámara de Comercio de Bucaramanga.
Desde Santander hemos sido testigos, durante muchos años, de la compleja situación que atraviesa Venezuela. Frente a los hechos recientes, lo primero es desear lo mejor para este país vecino y, sobre todo, para su gente. Pero también es inevitable pensar que una eventual reactivación de su industria petrolera, el retorno de miles de venezolanos, la reconstrucción de su infraestructura y una mejora en la calidad de vida de su población podrían traer beneficios y oportunidades para Colombia y, de manera especial, para esta región. Nuestro departamento cuenta con talento humano calificado, empresas con amplia experiencia en la industria petrolera y capacidades sólidas en sectores como el comercio y la construcción.

Este escenario nos invita a proyectarnos, a anticiparnos y a estar listos. Profesionales de distintas áreas —petróleo, servicios y educación—, empresas, universidades y gremios podemos empezar desde ya a pensar cómo aportar y cómo crecer de la mano de una posible recuperación de Venezuela, entendiendo que el desarrollo regional también se construye desde la cooperación y una visión compartida.
Adicional, y no menos importante, estamos ante un año crucial para la democracia en Colombia. En un contexto regional y global lleno de incertidumbres, la responsabilidad que tenemos como ciudadanos, instituciones y sector productivo es mayor. Leer bien el momento, actuar con sensatez y tomar decisiones informadas será clave para no perder oportunidades y para construir un futuro más estable, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.











