Publicidad

Columnistas
Viernes 30 de enero de 2026 - 01:00 AM

¿Y el clásico?

Compartir

Hace poco el editorial del periódico destacó que la afición que acompaña al Atlético Bucaramanga ha crecido en número y en madurez. Es cierto. La estrella que adorna el escudo del equipo desde junio de 2024 tiene mucho que ver con eso. Setenta y cinco años de aguante, de empuje y de sufrimiento no pueden pasar en vano.

Todavía queda mucho por aprender. A pesar del esfuerzo de quienes lideran las barras, aún quedan rezagos de hinchas violentos e imprudentes. Esos que olvidan que el fútbol es una fiesta que hay que vivir y disfrutar en paz.

La presencia del hincha en el estadio es importante. Eso nadie lo discute. El partido contra Racing de Avellaneda en la primera fecha del grupo E de la Copa Libertadores lo dejó claro. El hincha acompaña, motiva, empuja, contagia.

Guardadas las proporciones, la hinchada es un elemento más del cuerpo técnico. Rafael Dudamel en su momento, y Leonel Álvarez ahora, no ahorran palabras al momento de exaltar y reconocer a quienes partido a partido acompañan al equipo.

Este año el Atlético Bucaramanga y el Cúcuta Deportivo vuelven a enfrentarse. El último clásico del oriente se jugó en 2020, y lo que pudo ser una fiesta, de esas que se gozan y se disfrutan de principio a fin, no terminó bien. Todo comenzó con un rifirrafe entre las barras del Cúcuta y la Comisión Local de Fútbol de esa ciudad. Sin escucharlas, autorizaron la presencia de hinchas del Atlético Bucaramanga, pero en reunión extraordinaria recularon, decidieron el “cierre de fronteras” y no les habilitaron la venta de boletas.

Buscaban “garantizar el orden público, la seguridad y el normal desarrollo del evento”. Lo particular del caso es que durante el fin de semana circularon mensajes que daban cuenta de la amenaza que se cernía como consecuencia de “deudas” pendientes entre las barras de ambos equipos.

La tragedia estaba anunciada. De nada sirvió que las autoridades cortaran por lo sano. El saldo preliminar lo dice todo: cinco heridos y un hincha del Bucaramanga muerto. Lo apuñalaron.

El comportamiento de la hinchada antes, durante y después de los partidos es crucial, y esta vez por cuenta de los hinchas violentos, que por fortuna cada vez son menos, muchos de los que disfrutamos del fútbol nos quedamos con las ganas de ver el clásico en el General Santander.

Borges dijo con razón que el hincha solo va al estadio a ver ganar a su equipo. Por el clásico tengo el corazón partío; pero como en aquel bolero de Antonio Machín me conformo con saber que algunos podemos querer dos equipos a la vez… y no estar locos.

No es difícil. Somos hijos del Gran Santander.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día