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Sábado 31 de enero de 2026 - 01:00 AM

Bucaramanga: Que del dicho al hecho no haya tanto trecho

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La presentación de la Agenda Estratégica de Ciudad: apuestas de Bucaramanga para el 2026-2027 marca simbólicamente el inicio de un “segundo tiempo” en la administración local, ahora con la llegada del alcalde electo Christian Portilla. El propósito superior no es menor: “restaurar la ciudad para que sea un referente nacional e internacional en seguridad, competitividad y valor de la gestión pública”.

Suena ambicioso, incluso inspirador. El verdadero reto —como casi siempre— no está en la formulación, sino en la ejecución.

Hay que reconocer un giro relevante: se pasa de seis ejes estratégicos planteados en su momento por el alcalde Jaime Andrés Beltrán, a tres grandes apuestas que buscan mayor foco y coherencia: ‘Bucaramanga protectora’, ‘Bucaramanga biodiversa’ y ‘Bucaramanga próspera y moderna’. Menos ejes, en teoría, deberían significar más claridad. Pero esa simplificación solo tendrá sentido si viene acompañada de prioridades claras, metas medibles y una institucionalidad capaz de cumplirlas.

Porque no podemos seguir repitiendo consignas sin resolver lo básico. No podemos aspirar a ser una ciudad de grandes eventos si no tenemos un sistema de transporte público eficiente, digno y confiable. No podemos hablar de sostenibilidad mientras el tratamiento de residuos sigue siendo una deuda estructural. Y no podemos prometer competitividad si la gestión pública no logra articularse con el sector productivo y la academia de manera sistemática.

Aquí cobra especial relevancia lo que dijo John Manuel Delgado, miembro del gabinete del nuevo alcalde, cuando sugirió reformular el viejo refrán: “Que del dicho al hecho… no haya tanto trecho”. Esa frase resume el sentir de muchos bumangueses: estamos cansados de planes bien escritos que no se traducen en transformaciones visibles. La ciudad no necesita más diagnósticos brillantes; necesita decisiones, ejecución y continuidad.

Para acortar ese trecho, la ciencia y la tecnología no pueden ser un adorno discursivo. Deben convertirse en garantes de un verdadero ecosistema de innovación abierta, basado en el triángulo Universidad-Empresa-Estado. Las tecnologías habilitadoras están claramente identificadas: inteligencia artificial, big data y gobierno de datos, internet de las cosas y biotecnología.

Si Bucaramanga quiere asumirse en serio como una “ciudad del conocimiento”, debe transitar sin miedo hacia una mentalidad de economía digital. Eso implica bilingüismo real, acceso efectivo a la educación superior, infraestructura educativa moderna y, sobre todo, el fomento temprano de las vocaciones científicas y tecnológicas.

Al final, esta agenda no puede entenderse como un documento exclusivo de la Alcaldía. Ahora nos corresponde a todos asumir la corresponsabilidad de convertirla en realidad, articularse con el área metropolitana y alinearla con la Visión Santander 2050 que está en construcción. Ahora, a dejar un legado a nuestros hijos, pero que no sea una promesa para cuando ellos sean abuelos...

Bucaramanga necesita resultados ahora. Y esta vez, que entre el dicho y el hecho no haya tanto trecho.

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