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Viernes 24 de abril de 2026 - 01:00 AM

La ayuda de las palabras

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En esta semana, cuando celebramos el Día del Idioma y la Feria Internacional del Libro de Bogotá, bueno es recordar la importancia que reviste el vocabulario en las personas.

Cuando alguien no es capaz de expresarse de manera adecuada, de acuerdo con lo que quiera manifestar, o teniendo en cuenta la calidad de quienes lo escuchan, su valoración se ve menguada, pues refleja incapacidad, precariedad y tal vez ignorancia.

Muchas personas fracasan en el plano familiar, de amistad, en las relaciones laborales o en cualquier medio, pues su manera de expresarse no refleja lo que se espera de ellas.

Contemplamos diálogos con demasiadas palabras repetidas, con ausencia de vocabulario para expresar lo que se quiere, o lo que es peor, con la exhibición de un lenguaje vulgar que impacta, atropella y hiere.

El diccionario de la Real Academia Española, contiene un poco más de 93.000 palabras y 195.000 acepciones, a las que se suman los regionalismos, es decir, aquellas palabras que se usan en determinada región, en nuestro caso, colombianismos, pero que todavía no han sido aceptadas para figurar en el diccionario.

Sin embargo, se cree que una persona promedio usa apenas entre 2.000 y 5.000 palabras, lo que significa que muy lejos estamos de afirmar que el diccionario de la lengua española constituye una herramienta suficientemente asimilada por el común de las gentes.

La precariedad del lenguaje, además de una inapropiada expresión, nos lleva a la incomprensión, es decir, a no poder entender ni lo que se escucha, ni lo que se lee, lo que termina afectando la vida cotidiana, además de las posibilidades de desarrollo de cualquier actividad, pues al no ser posible ni expresarse adecuadamente, ni entender suficientemente, sus aptitudes se ven menguadas.

A todo esto, debemos hacer énfasis en el impacto que tiene que ver en el desarrollo humano la no comprensión de la lectura, pues resulta ser un obstáculo muy grande para la asimilación del conocimiento y para la apropiación de la información; además el pensamiento crítico se ve limitado, pues la dificultad para entender no permite el enriquecimiento del criterio.

La OCDE, entidad que se encarga de las mediciones internacionales en estos temas, ha hecho una clasificación en seis niveles en materia de comprensión de lectura: 1) básico mínimo: que se traduce en la comprensión muy simple. 2) básico esperado: que permite un grado de localización y hacer referencias sencillas. 3) intermedio: capacidad para relacionar ciertas partes del texto. 4) alto: Comprender textos completos y entender significados. 5) muy alto: permite análisis profundos y lectura crítica, y 6) experto: evaluación crítica sofisticada.

En cuál de estos niveles puede estar la clasificación de cada lector; buena oportunidad para reflexionar y para pensar en la necesidad de un impulso al sistema educativo, tanto desde el hogar, como desde las instituciones, para que los colombianos estemos de capacidad de avanzar.

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