Más de $150.000 millones fue la inversión de Comfenalco Santander en el parque acuático Los Trinitarios, en Topocoro, territorio del municipio de Betulia. Una construcción espectacular, con 3 tipos de toboganes y servicios complementarios de calidad para ofrecer alegría, como bien lo expuso Luis Hernán Cortés en la emotiva inauguración. La obra que se entregó esta semana no fue nada fácil; a cargo de Marval debieron superarse varios escollos: el agua, la energía, el acceso, la estabilidad y, obviamente, mil detalles que una infraestructura de estas características requiere. Pero valió la pena, pues ahora por menos de $20.000 un afiliado de categoría A podrá disfrutar un día de diversión lleno de adrenalina en un espacio sorprendente y amigable.
Otra sorpresa fue conocer a la linda socorrana que se desempeña como superintendente de Subsidio Familiar, Sandra Cadena Martínez, abogada de la UDES con varios títulos de posgrado y muy agradable trato. Debo reconocer que no tenía idea de que tuviéramos una supersantandereana hace más de un año, que además se presenta orgullosa de su tierra. En su mensaje aseguró que habían vigilado rigurosamente la inversión y el comportamiento de la caja, y que los aportes de los empleadores están bajo su control para beneficiar a los trabajadores con programas de vivienda, educación, salud, crédito y recreación, además del subsidio monetario.
Pero tal vez el activo más importante de la zona es la represa misma. Disfrutando ese paisaje maravilloso, no puedo dejar de recordar a Eduardo Remolina y su insistencia casi obsesiva por sacar adelante Hidrosogamoso. Siempre pensé que a esa presa deberíamos bautizarla Remolina, porque quizás sin él no habríamos visto jamás la posibilidad de producir 820 MW ni el desarrollo de todas estas actividades alternativas a su alrededor.

En hora buena el parque y sus impactos positivos en la región: generación de empleo, impuestos, servicios, demanda de alimentos. La reconocida despensa agrícola hoy se ofrece también como destino turístico sostenible con mucho potencial. Ya se anuncia una segunda etapa incluyendo alojamiento, y con el muelle público vendrán deportes náuticos y la consolidación de otros desarrollos cercanos.
La única preocupación que me traje de Topocoro fue la vía, que históricamente ha tenido problemas de deslizamientos, hundimientos y fracturas. Pero es que las cunetas están sucias y obstruidas, bordes sin rocería y asfalto deteriorado. Ahí se necesita al sector público y particularmente al departamento, pues como vía secundaria sería responsable de su mantenimiento permanente, beneficiando a productores y vecinos de San Vicente, Betulia, Zapatoca, Lebrija y Girón, y ahora también a los trabajadores de todo el departamento que disfrutarán el aquaparque.
La inversión en carcajadas y alegría puede ser alta, pero nada más gratificante que cosechar sonrisas y bienestar.










