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Sábado 25 de abril de 2026 - 01:00 AM

Sin miedo al éxito

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En las últimas semanas ocurrieron hechos que dicen mucho de lo que somos capaces de hacer los santandereanos cuando nos decidimos a pensar en grande. Dos acontecimientos, distintos entre sí, dejaron una misma enseñanza: Santander no puede tenerle miedo al éxito.

El primero fue el concierto de J Balvin en el estadio Américo Montanini, Bucaramanga fue escenario de un espectáculo sin precedentes; una producción de talla internacional, con una nómina artística de lujo y una organización que merece reconocimiento. Detrás de ese logro estuvo, como en el resto del país, la empresa santandereana Stage Eventos y Producciones, demostrando que desde esta tierra también se pueden liderar eventos de gran formato.

Pero más allá del entretenimiento, el impacto fue económico. Hoteles con ocupación cercana al 70%, 30 mil asistentes, restaurantes, transporte y comercio dinámicos; según estimaciones de Fenalco, el movimiento comercial superó los 8 mil millones de pesos. Además, se generaron cerca de mil empleos directos y dos mil indirectos. Eso confirma algo elemental, la economía también se mueve con cultura, turismo y espectáculos.

Por eso resulta acertado pensar en infraestructura moderna para grandes eventos. Las ciudades que progresan entienden que el entretenimiento también genera desarrollo. En esa línea, la futura Arena Bonita, que transformará la plaza de toros en un gran centro de eventos y espectáculos, representa una apuesta inteligente. No se trata solo de cemento; se trata de oportunidades.

El segundo hecho ocurrió en Topocoro. Esta semana, gracias a la inversión de Comfenalco Santander, fue inaugurado el parque acuático Los Trinitarios, con una inversión superior a los 150 mil millones de pesos. Es una obra de enorme dimensión, arquitectónicamente impecable, con capacidad para cuatro mil personas, sin duda este parque merece un aplauso a la visión de sus directivos al apostarle al turismo y con esto, al desarrollo regional.

Este proyecto deja un mensaje poderoso: Topocoro ya no es una promesa turística; hoy es una realidad. Este embalse de 7 mil hectáreas de espejo de agua está llamado a convertirse en uno de los destinos más importantes del centro del país.

Durante años nos acostumbramos a celebrar el esfuerzo, incluso cuando no llegaban los resultados. Hoy debemos aprender a valorar ambas cosas; trabajar duro y alcanzar metas. Santander está virando hacia una nueva mentalidad, una que entiende que crecer no es pecado, que prosperar es una obligación y que destacar debe ser regla, una mentalidad que se orienta a lo que todos pedimos: resultados.

Definitivamente, llegó la hora de perderle el miedo al éxito.

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