El cañón del Chicamocha representa una escenografía reciente en la historia natural de nuestro departamento de Santander. Los diferentes organismos vivos que florecen en ese montañoso y encañonado paisaje también representan parte del elenco más reciente en la historia evolutiva de la vida. Por esta razón, en nuestra cosmovisión compartida, debemos tener presente que ese paisaje actual no fue siempre así. Aunque algunos de sus cambios han sido rápidos o súbitos, por lo general, esos procesos de transformación han sido muy lentos; prácticamente imperceptibles a escala humana.
Con el propósito de visualizar mentalmente esos cambios, demos marcha atrás al tiempo para reconstruir su historia natural de manera discretizada. Asumamos un marco de referencia temporal de unos 10 mil años, lo cual nos remonta, a grandes rasgos, a los primeros cazadores-recolectores en la región. ¿Qué aspecto tenía el territorio en ese tiempo? Salvo algunas variaciones puntuales, su escenografía debió ser prácticamente la misma. Esto podría hacernos pensar, de manera equivocada, en el carácter eterno e inalterable de nuestro familiar cañón. Sin embargo, cuando elevamos esas cifras a millones de años, los cambios se hacen evidentes.
Sigamos dando marcha atrás al tiempo, hasta remontarnos a hace unos 50 millones de años. ¿Qué aspecto tenía el territorio en ese entonces? En términos generales, el cañón del Chicamocha no figuraba en el mapa de esa realidad pretérita. En su lugar existía un paisaje topográficamente más bajo y plano, sin las montañas y el cañón que hoy lo distinguen. ¿Y hace 120 millones de años, qué aspecto tenía la región? Para ese entonces, predominaba el paisaje marino de aguas cálidas y poco profundas del mar Cretácico. ¿Y hace unos 150 millones de años? En aquel entonces predominaban unos valles y unas llanuras desérticas rojizas. ¿Y hace unos 200 millones de años? En ese entonces existía un paisaje escabroso, con presencia de volcanes muy explosivos. ¿Y hace unos 220 millones de años? Según los registros localizados en áreas más al sur, podemos decir que predominaba un paisaje de lagos, pantanos y ríos, concentrados en valles que formaban extensos corredores continentales. ¿Y hace unos 300 millones de años? Nuevamente vuelve a prevalecer un paisaje marino, pero en este caso representado por el mar Paleozoico de Colombia. Podemos seguir dando marcha atrás al tiempo, pero dejemos aquí ese viaje mental hacia el pasado.
La historia geológica del cañón del Chicamocha es fascinante, al igual que lo es la historia evolutiva de sus especies y la cultura humana que allí florece. Su excepcionalidad invita a aunar esfuerzos entre las diferentes entidades territoriales para fines de liderar la construcción de un horizonte aún más promisorio para todos.
Por: Luis Carlos Mantilla Figueroa











