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Columnistas
Martes 16 de junio de 2026 - 01:00 AM

“Dai dai, 行こう, dale, allez, let’s go”

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Con la acelerada globalización, las barreras culturales son cada vez más difusas. Lejos de ser una amenaza, este es un fenómeno inevitable; lo verdaderamente sensato es asimilar esta realidad y aprender a integrarla con la nuestra. De esta visión de apertura al mundo dependerá la medida de nuestro progreso.

Shakira lo entendió desde hace muchos años. De allí que siga vigente con cada giro musical que emprende cada nueva generación; empezó con baladas pop/rock y ha ido mutando al ritmo de las tendencias, dominando géneros como el reguetón, la bachata, el trap y el norteño. Ahora la vemos radiante, una vez más, interpretando el himno para el mundial de fútbol, esta vez junto a Burna Boy, reconocido artista nigeriano. En el título de la canción se integran cinco idiomas (italiano, japonés, español, francés e inglés), una muestra clara de este mundo interconectado.

Este es un reflejo de cómo artistas actuales entienden el mundo y abrazan la pluralidad. Lo vimos también con Rosalía en el lanzamiento de su último albúm “LUX”, en el que canta en catorce idiomas.

Bajo esta perspectiva, debemos recordar que las relaciones de poder atraviesan todos los ámbitos de la vida social. En consecuencia, entre más historia acumulamos, deberíamos ser más conscientes de que todo es político. Y, por supuesto, una Copa del Mundo no deja de serlo; sobre todo cuando se trata de la primera de la historia organizada conjuntamente por tres países: México, Estados Unidos y Canadá.

Y así, cada decisión política se entremezcla con música, cultura y religión. Pensemos, por ejemplo, en la inauguración del Canal de Suez en noviembre de 1869, acontecimiento que estuvo acompañado de ópera italiana, música clásica y cantos religiosos. En el gran teatro “Khedivial Opera House”, construido para los festejos del canal, se presentó “Rigoletto” de Giuseppe Verdi como la obra estrella. La celebración incluyó además el “Te Deum”, himno católico de agradecimiento a Dios, y la “Marcha Egipcia” de Johann Strauss II, quien escribió esta pieza para celebrar aquella gran obra de ingeniería. Sin duda, una celebración político-mercantil por todo lo alto.

Que la música nos siga acompañando siempre. Como santandereanos tenemos la tarea de promover a nuestras grandes artistas; escuchemos a Lunalé, Elsa y Elmar, Diana Burco y María Cristina Plata, entre otras. Quién quita que en una próxima celebración mundial las tengamos cantando en la tarima principal, tal como hoy vemos a Shakira, J Balvin y Ryan Castro.

Ojalá que la música y el fútbol sean un recordatorio para que, independientemente de los resultados electorales del 21 de junio, dejemos de alimentar los odios y, más bien, unamos fuerzas para construir hacia el futuro.

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