El próximo domingo, 28 de julio, se celebra la marcha del Orgullo y, tras las recientes elecciones, es más importante que nunca.
La Marcha surge de las luchas por los derechos y la dignidad de las personas LGBT, y en un país donde las personas LGBT, sobre todo trans, todavía sufren discriminación cotidiana y altísimos niveles de violencia, esto sigue siendo prioridad social y política.
Pero la Marcha no es solo sobre la diversidad sexual. Es también un momento clave para reivindicar nuestro compromiso colectivo con la diferencia, es decir, con la democracia.

Las personas LGBT suelen ser los proverbiales canarios en la mina: la población sobre la cual se prueba qué tan lejos está dispuesta una sociedad a ceder sus derechos a un grupo que instrumentaliza valores como “la familia” o la “seguridad” para acumular poder y riqueza.
Por eso, hablar de erradicar o “destripar” la diferencia en uno de los países más diversos del mundo no es una simple metáfora. Tampoco es un proyecto democrático o de reconstitución nacional: es uno genocida.
La realidad es que la sociedad colombiana es diversa. Tomemos como ejemplo “la familia”, de la que tanto se habla.
Pese a lo mucho que se repite en los discursos del recientemente cristiano presidente electo, el 51 % de las familias colombianas no están conformadas por “mamá y papá”.
Eso no es culpa del feminismo y sus supuestos excesos, ni mucho menos de las personas LGBT. Es culpa de las paternidades irresponsables, naturalizadas y hasta promovidas por las ideas sexistas y excluyentes que pronto llegarán a la Casa de Nariño.
Por eso, les invito a no permitir que los derechos y la dignidad de las personas LGBT sean atacados ni usados como chivo expiatorio de problemas que tienen nombres distintos: desigualdad, sexismo, racismo estructural.
Por todas las personas LGBT que conocemos y queremos, pero sobre todo por un país que entienda que su mayor riqueza está en proteger, valorar y apalancar su inmensa diversidad, les invito a marchar este domingo y a seguir defendiendo los valores de nuestra democracia pluralista todos los demás días del año.











