Hace 15 días - 21 de junio – titulé mi columna: ¡Salvemos a Colombia! Hoy, con satisfacción, alegría y esa placidez que dan los años, la titulo ¡Salvamos a Colombia! Y de verdad que la salvamos. Aunque la diferencia en votos fue baja, Colombia ganó y se salvó de continuar pendiente abajo. El triunfo lo logramos 13 millones de colombianos que creemos en la Constitución de 1991, en nuestras instituciones, en la empresa privada, en la democracia, en el trabajo honesto, en que podemos vencer la corrupción y en progresar, crecer, trabajar por el bienestar de todos y generar empleo productivo.
Sobre los resultados de las elecciones conviene, de una parte, hacernos unas preguntas sobre asuntos preocupantes. Y de otra, confirmar realidades que se dieron y que vale la pena destacar.
Temas preocupantes: 1. ¿De donde y cómo, entre la primera vuelta (31 de mayo) y la segunda (21 de junio) Cepeda logró conseguir 3,1 millones de votos? Matemáticamente no cuadra. Si sumamos los votos de Claudia (200 mil), los votos fusil (446 mesas con todos los votos por Cepeda), 500 mil CPS adicionales contratadas en los últimos 21 días, los votos de Fajardo (750 mil, suponiendo que todos se fueron con Cepeda), 500 mil de Oviedo. Así, queda faltando un millón que tuvieron que comprarlos con recursos del presupuesto nacional. Urge investigarlo. 2. ¿Es cierto que Colombia está partida en dos mitades? ¿Aceptamos esa falacia como verdad indiscutible? Esa mentira no me la creo. Cepeda y Petro, sabedores de que más de dos millones son CPS, que se volvieron activistas por necesidad y que votan por quien les da el contrato, quieren, como estrategia de la oposición, hacernos creer que somos mitad y mitad. ¿Cuántos de esos votos les quedarán cuando no tengan CPS, ni presupuesto oficial para comprar votos? 3. ¿La oposición al nuevo gobierno será por ideología o será por lo que le conviene a Colombia? Dejar que nos clasifiquen entre los de derecha o izquierda, progresistas o reaccionarios, mamertos o fascistas, es un error tan grave como cuando nos dividimos entre liberales y conservadores y los proyectos se desarrollaban por su origen político.
Realidades que conviene reconfirmar: 1. La tercera parte de los votos (4.1 millones) con que elegimos presidente se concentraron en Antioquia (2.1 millones), los santanderes (1.5 millones) y Boyacá (450 mil). Esto debemos cacarearlo para que llegado el momento de tomar decisiones, nos tengan en cuenta. 2. Sobre los yacimientos no convencionales (fracking) es necesario reactivar los proyectos Kalé y Platero, parados desde hace 4 años, ubicados en Puerto Wilches. 3. Activar proyectos de infraestructura vial para transporte. Estamos quedados en el puesto 24.
Los santadereanos tenemos presidente… Quedamos expectantes.











