La decisión de la administración municipal de retirar algunos tramos de ciclorruta en la carrera 35 de la Comuna 12 ha caído muy bien en unos sectores de la ciudad y muy mal en otros, incluidos los que esperaban similar determinación en su sector. Sin embargo, no deja de generar inquietud el mensaje que indica que la decisión se toma, pero después van a realizar unos estudios para hacer una “reingeniería” orientada a revisar su funcionamiento y establecer alternativas.
Decisiones como estas, que no están cubiertas por un estudio previo y una planeación integral, parecieran fruto de la improvisación. En general la reingeniería de cualquier proceso se realiza antes de la toma de decisiones y busca rediseñar de manera profunda para obtener mejoras significativas. No se trata de hacer pequeños ajustes, sino de replantear los procesos desde cero.
Por eso, hay que empezar por reconocer el propósito inicial y los errores cometidos 10 años atrás. Su establecimiento fue fruto de un legítimo deseo de promover modos limpios de transporte, pero no resultó exitoso no solo por el clima y la topografía, sino porque en su diseño no valoraron adecuadamente la matriz origen – destino, se utilizaron vías de alto flujo vehicular en lugar de rutas pacificadas y no se acompañó de instrumentos complementarios como la integración con el transporte masivo, las bicis públicas y los ciclo parqueaderos. Ningún destino particular como Universidades o colegios fue ancla que permitiera identificar la población y las cuencas objetivo. El POT definía un trazado diferente que tampoco fue consultado, mucho menos ajustado. Si bien un colectivo de jóvenes promovía la sana iniciativa, comerciantes y residentes se sintieron afectados y se trataba de un cambio cultural que debía ser progresivo. Por todo esto, un juez ordena “revisarlas”.
Hoy nos preguntamos ¿quién está haciendo ese nuevo estudio y cuál es su alcance? La versión oficial hace prever que se pretende solo reubicar o compartir el área de la ciclo-infraestructura levantada y desconocer el problema de fondo en una ciudad agobiada por un tráfico vehicular creciente, miles de motocicletas, carente de un sistema de transporte público metropolitano y con muy baja capacidad operativa de la autoridad.
La mencionada “reingeniería” debería ser para un sistema integral de movilidad sostenible que es mucho más que las ciclorrutas y con una primera invitación a fortalecer la DTB y enfrentar la incultura vial, empezando por el mal parqueo. Hoy la Comuna 12 está permanentemente invadida de vehículos parqueados en vías principales y a pocos días de haber levantado los taches lo que vemos es el riesgo de incentivar esa mala práctica en la zona “liberada” sin presencia de autoridad y sin mayor información de lo que se pretende hacer.












