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Martes 14 de julio de 2026 - 01:00 AM

Gobernar para todos

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Las urnas hablaron y el veredicto democrático es inapelable: Abelardo de la Espriella asumirá los destinos de la Nación. Con un país que emerge de la contienda electoral dividido en dos mitades legítimas, prolongar las tensiones de la campaña resulta desgastante para el futuro colectivo. La existencia de visiones alternas en la sociedad es un hecho innegable, pero el pragmatismo político y el bienestar general obligan a deponer las armas retóricas para abrir paso al diálogo institucional con quien dirigirá el rumbo del Estado. Para Santander, un departamento que le otorgó un respaldo mayoritario y contundente, la prioridad actual supera las fronteras ideológicas; se trata de una necesidad apremiante de desarrollo y suficiencia presupuestal. Menos debates de polarización y más soluciones de infraestructura; esa es la cuestión.

La agenda de prioridades que la región pone sobre la mesa requiere una atención decidida y sin dilaciones. Es el momento de saldar compromisos históricos con el oriente colombiano mediante soluciones definitivas en infraestructura vial para las rutas a Bogotá (doble calzada), Pamplona (presupuesto), la Costa (salidas técnicas) y el corredor Zapatoca-Galán-Barichara. En servicios y ambiente, se requiere cofinanciación nacional para la PTAR Río de Oro y atender la crisis de basuras en El Carrasco. Asimismo, es urgente intervenir la escasez de agua potable que golpea al departamento, financiando proyectos de almacenamiento y optimización de acueductos en municipios históricamente afectados como Málaga, Vélez, Barichara y Aratoca, además de optimizar las plantas de tratamiento en Puerto Wilches y Sabana de Torres; una carencia que se traslada al área metropolitana, donde los más de 200 asentamientos humanos informales de Bucaramanga, Girón y Floridablanca sobreviven sin acceso digno al líquido vital.

En desarrollo urbano, el Ministerio de Vivienda debe apalancar la formalización de asentamientos, articulado con una reforma al transporte masivo que absorba la informalidad ilegal. Finalmente, el eje social y rural demanda recursos para modernizar la red hospitalaria pública —encabezada por el Hospital Universitario de Santander y los centros asistenciales de provincia—, seguridad integral en el Magdalena Medio, y la dignificación del campesinado mediante la titulación de tierras, infraestructura productiva (riego, asistencia, vías terciarias) y plantas de transformación agroindustrial.

Para materializar las demandas de las regiones, el nuevo Gobierno debe liderar con unidad, inclusión y cordura, gobernando sin distinción política. El presidente electo enfrenta el reto de proteger los derechos humanos, atender las alertas de la Defensoría del Pueblo y garantizar la seguridad territorial mediante una gestión ejecutiva basada en la concertación. Gobierne con firmeza institucional y sensatez, señor presidente; sane las heridas electorales y demuestre su compromiso con Santander a través de un respaldo presupuestal concreto, pues el desarrollo regional no se consolida con discursos, sino con recursos reales en las cuentas de la Nación.

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