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Sábado 08 de agosto de 2026 - 01:00 AM

La nueva era de ‘El Tigre’

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Colombia inicia una nueva etapa. Tras cuatro años marcados por la incertidumbre institucional, el deterioro de la confianza ciudadana y decisiones que frenaron el desarrollo del país, el nuevo gobierno asume el desafío de reconstruir la capacidad del Estado para responder con eficacia a las necesidades de los colombianos.

La llegada de Abelardo De La Espriella a la Presidencia representa la oportunidad de impulsar una nueva forma de gobernar. Su reto no será únicamente administrar el país, sino demostrar que es posible liderarlo con transparencia, eficiencia y una gestión enfocada en resultados.

La dimensión de este desafío se entiende al revisar el balance que deja la administración saliente. Lo que comenzó con la promesa de transformar Colombia terminó marcado por la confrontación, las dificultades para ejecutar políticas públicas, los constantes cambios en el gabinete ministerial y una serie de controversias e investigaciones que afectaron la credibilidad de las instituciones.

El país fue testigo del caso de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, uno de los mayores episodios de presunta corrupción de los últimos años; de una profunda crisis en el sistema de salud, con EPS intervenidas, pacientes enfrentando dificultades para acceder a medicamentos y una creciente incertidumbre sobre la atención de millones de colombianos.

A esto se sumaron las controversias alrededor de Ecopetrol y la política energética, que generaron preocupación sobre el futuro de la principal empresa del país y sobre las condiciones para atraer inversión y garantizar seguridad jurídica.

El impacto también se reflejó en la economía. Durante este periodo, la inversión extranjera mostró una tendencia descendente frente a los niveles registrados al inicio del cuatrienio, mientras aumentaban las inquietudes sobre la estabilidad fiscal, la confianza empresarial y el ambiente para invertir. Cuando un país pierde credibilidad, también limita sus posibilidades de generar empleo, atraer capital y acelerar su crecimiento.

Ese es el escenario que recibe el nuevo gobierno. La tarea no será únicamente señalar los errores del pasado, sino demostrar con hechos que existe una manera distinta de administrar el Estado. Recuperar la confianza ciudadana, fortalecer el sistema de salud, impulsar el crecimiento económico y brindar garantías a quienes generan empleo serán algunos de los principales desafíos.

Las expectativas son altas porque el gabinete conformado reúne perfiles con experiencia y conocimiento en áreas estratégicas para el país. Sin embargo, esa trayectoria solo tendrá sentido si se convierte en decisiones acertadas, instituciones más sólidas y resultados concretos. Gobernar siempre será más exigente que hacer campaña.

La nueva era del tigre representa la esperanza de quienes queremos un país más próspero, transparente y seguro. Ahora comienza el verdadero reto: transformar esa expectativa en acciones y demostrar que la buena gestión, la legalidad y el compromiso con los ciudadanos pueden convertirse nuevamente en los pilares del desarrollo.

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