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Viernes 14 de agosto de 2026 - 01:00 AM

Es antes, no después

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Muchos sucesos de la naturaleza, aunque son previsibles, se presentan súbitamente, no dando mucho tiempo para reaccionar, causando impresiones tan fuertes que, si no estamos psicológicamente preparados, terminan haciendo que tengamos reacciones que muchas veces, en lugar de ayudarnos, terminan agravando el momento.

Estos fenómenos causan miedo, eso es innegable, pero lo verdaderamente importante es que no nos paralicen y nos permitan tener la capacidad de reaccionar lo más eficientemente posible, a fin de evitar daños mayores.

Muchos de nosotros no estamos preparados para este tipo de sucesos y la falta de una coordinación eficiente hace que a una dificultad agreguemos otra, como suele suceder con quienes viven con nosotros, cada uno de los cuales tendrá una reacción diferente, haciendo que muchas veces entorpezcamos el accionar, agregando a la situación un desorden adicional que hubiera podido ser evitable.

Frente a situaciones de este tipo, prima la forma como nos hayamos preparado para enfrentarlas, conociendo las posibilidades que tenemos para reaccionar no solo en el momento exacto, sino con posterioridad.

Lo primero que hay que hacer, previamente, es identificar el lugar donde estemos y, además, analizar las diferentes situaciones que puedan darse cuando se presente el caso de un terremoto, un incendio o una inundación, para citar los más comunes.

Es importante saber cuáles son los sitios más vulnerables, por ejemplo, de una casa, en caso de un terremoto, determinando cuáles son las estructuras fundamentales y cuáles son las paredes que no sustentan pesos adicionales, como los muros divisorios, que son los primeros que terminan colapsando.

En las edificaciones modernas que son ya construidas cumpliendo los requisitos de sismorresistencia, cuando el colapso es total es muy poco lo que puede hacerse; pero si la estructura resiste, debemos alejarnos lo más posible de los muros divisorios y, por eso, debemos identificar qué sitios de la casa resistirían la caída de un muro, creando los famosos triángulos de supervivencia, que son los espacios que se forman entre el objeto que cae y el que lo detiene.

Las mesas de comedor, por ejemplo, las camas y, dicen algunos, los baños, que por ser áreas pequeñas resisten mejor para este tipo de situaciones, y es ahora cuando la bolsa de emergencia entra en funcionamiento, siendo importante tener agua, un radio y un buen pito, entre muchas otras cosas, para hacer el ruido necesario a fin de que nos detecten.

Hablemos sobre el tema en familia, analicemos con cabeza fría las situaciones antes de que estas se presenten y estudiemos las posibilidades de reacción, los sitios de encuentro, las formas de comunicación y así, llegado el momento, podamos reaccionar de una manera más lógica e inteligente.

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