El terremoto ocurrido el lunes 10 de agosto con una fuerte magnitud de 7.4 con epicentro en el Chocó pero que se sintió practicamente en todo el país afectando a más de 380 municipios y ciudades capitales como Cali, Manizales, Pereira, Armenia e Ibagué, con centenares de muertos y miles de personas heridas, también a generado graves efectos económicos y sociales para centenares de miles de personas; por lo tanto debe ser motivo de ejemplo de solidaridad nacional.
El balance es crítico en daños de casas y edificios, vías, aeropuertos, servicios públicos como el de energía eléctrica , acueductos, alcantarillados e internet. Además de los graves daños materiales, mucho dolor el que se observa y siente, por tantas personas expresando sus sentimientos por la pérdida de sus seres queridos.
Gran reto para el nuevo gobierno nacional en la planeacion, organización, dirección y control de las estrategias y proyectos prioritarios para reparar y reconstruir lo que sea necesario. No es nada fácil por los altos recursos financieros que se necesitan. Indispensable la declaratoria de emergencia económica, como lo anunció el Presidente de la República. Es también una oportunidad de gestionar la cooperación internacional y aceptar la ayuda proveniente de diferentes países y desde luego acudir a los organismos financieros internacionales como la Corporación Andina de Fomento( CAF ) y el Banco Interamericano de Desarrollo ( BID ) para nombrar solo algunos.
Gran reto para el nuevo gobierno y sus 18 ministros liderando con resultados concretos lo que les corresponde hacer según su tema, lo más pronto posible. También es una gran oportunidad para que el Consejo Gremial Nacional con sus decenas de afiliados del sector financiero, industrial, comercial, de servicios, etc. se solidaricen y ayuden hasta donde les sea posible en la reconstrucción de los municipios y zonas afectadas. Que el concepto de Responsabilidad Social Empresarial ( RSE ) se traduzca en hechos y acciones concretas para el arreglo de la infraestructura y en ayuda humanitaria. Y es una buena oportunidad para el ejercicio de la filantropía de quienes tienen las capacidades de hacerlo.
Y para agrandar el desastre, ya se siente en muchas regiones del pais los fuertes efectos del Fenómeno del Niño con intensas olas de calor, escasez de lluvias y disminución de caudales hídricos fundamentales para las hidroeléctricas, los acueductos de muchos municipios y el sector agrícola. Y desafortunadamente los incendios de zonas boscosas por descuido, irresponsabilidad o maldad, van en aumento. Ojalá que este fuerte fenómeno climático motive para que se valore más la importancia de los páramos- fábricas de agua- los bosques y las selvas; no más deforestación. Y desde luego también está la importancia del arbolado urbano para dismunuir los efectos del calor y mejorar la calidad del aire. Bucaramanga necesita muchos más árboles, pero desafortunadamente no se ven siembras sino talas y podas extremas.











