La polémica de esta semana corrió por cuenta de un video que publicó la directora ejecutiva de una firma especializada en el diseño de interiores. Lo que comenzó siendo un proyecto del que se sentían orgullosos terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla.
No era para menos: le metieron mano a un apartamento de un conjunto diseñado por el arquitecto Rogelio Salmona, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), al parecer, sin contar con las licencias, permisos y autorizaciones que se requieren para hacerlo.
Al principio se pensó que solo se trataba de la modificación de una escalera, pero, por lo que se ha conocido hasta el momento, todo indica que el apartamento fue transformado en su totalidad.
El que se hubiera intervenido un BIC sin contar con los permisos y autorizaciones ya es noticia. Las sanciones fueron anunciadas: multas millonarias y la obligación de restituir los elementos afectados. A los propietarios del apartamento les puede salir lo roto por lo descosido. Además de pagar las multas, pueden obligarlos a devolverle al apartamento su diseño original y, como si eso no fuera suficiente, pueden perder los beneficios que apareja ser propietario de un bien de interés cultural.
Pero el episodio, creemos, no se puede quedar simplemente en eso, en especial, hoy, cuando las alarmas se han activado luego del temblor que el 10 de agosto afectó 17 departamentos y 497 municipios del país. Las cifras que manejan las autoridades son aterradoras: 198.601 viviendas dañadas, 35.987 destruidas; 5.833 edificios afectados y 638 colapsados.
Ese último dato es significativo. Las causas pudieron ser diversas, pero valdría la pena poner la lupa en una en particular: las modificaciones y reformas que se hacen en inmuebles que forman parte de edificios de apartamentos que, como sucedió en el caso del conjunto diseñado por Rogelio Salmona, se ejecutan sin las licencias, permisos y autorizaciones que se requieren.

Las reparaciones locativas no requieren licencia. La normativa así lo establece, pero hay quienes transforman un apartamento tradicional, eliminan muros y paredes, amplían espacios, construyen entrepisos, en fin, alteran su configuración física sin detenerse a pensar en las consecuencias. Creen que se trata de simples reformas locativas, eluden el licenciamiento y se saltan las autorizaciones que se requieren. Pero entre la modificación física de espacios y las reformas locativas hay una diferencia abismal.
Por estos días, muchos se han preguntado si la ciudad está preparada para un terremoto. La inquietud es válida, pero, si vive en un edificio de apartamentos, ¿se ha detenido a pensar cuántas de las mejoras que se han hecho sin licencia en las unidades de vivienda para convertirlas, por ejemplo, en apartamentos tipo loft, pueden terminar afectando su estructura portante?











