No puede pasar inadvertida una de las propuestas del actual gobierno que debe ser bien analizada en algunos de sus aspectos por sus efectos negativos para la movilidad vial del país. Está el anuncio de la ministra de Transporte de que se hará una reforma al Código Nacional de Tránsito vigente desde 2002, el cual, por su antigüedad, necesita ser modificado para mejorar su contenido en varios aspectos, pero no para empeorar otros. El proyecto trata puntos relacionados con las licencias de conducción, la revisión técnico-mecánica, el monto de las multas y fotomultas a infractores, sobre agentes de tránsito y seguridad vial, entre otros aspectos.
Para algunos expertos en movilidad, el propósito de reducir hasta un 50 por ciento el valor de las multas que se ponen por infracciones de tránsito no hará que haya menos infracciones, sino, por el contrario, las incrementa con todas sus consecuencias, como más accidentalidad con heridos y muertos y más peligro para los transeúntes que pasan por las cebras diseñadas para tal fin.
Aterrizando a lo local, en los municipios del Área Metropolitana -Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón- hay más de 900.000 motos y carros circulando y generando un caos vial cotidiano con miles de motociclistas a exceso de velocidad, circulando en contravía, pasando semáforos en rojo, sin cascos protectores, hablando por teléfono, circulando o parqueando en aceras y vías angostas. Y muchos todavía con el exosto de sus motos modificado para hacer más ruido, desesperando al vecindario y aumentando la contaminación sonora tan perjudicial. También el alto número de carros mal parqueados en aceras o en calles muy estrechas, sin que les importen las posibles multas o los cepos. Bajar las multas también implica muchos menos ingresos financieros para las Direcciones de Tránsito que actualmente, por falta de recursos suficientes, no tienen el número de agentes de tránsito que se necesitan para controlar y mejorar la movilidad vehicular.
Urgente que se logre concretar, como es propósito del alcalde Portilla, la renovación de los deteriorados semáforos de Bucaramanga y ser reemplazados por los de última generación técnica-digital. Para finalizar, es de aplaudir y reconocer la dura labor cotidiana por las acciones diurnas y nocturnas lideradas por el alcalde y el director de Tránsito Jhair Manrrique, contra los piques de motociclistas y demás violaciones a las normas de tránsito. Que se sigan tapando huecos y restaurando las vías que se dejaron deteriorar irresponsablemente; que se sigan arreglando las señales de tránsito verticales y horizontales. Todo esto no se logra bajando el monto de las multas a los infractores de las normas de tránsito. Más autoridad y orden son fundamentales para mejorar la imagen del Área Metropolitana de Bucaramanga y la calidad de vida de sus habitantes.












