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Lunes 07 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

El banco de soluciones

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El terremoto del pasado 10 de agosto dejó una tragedia que debemos atender, pero también una advertencia: esta emergencia no es solamente la respuesta a un siniestro. Es un piloto de los desafíos de Colombia en los próximos años.

Por eso importa tanto cómo respondamos. No solamente por las familias damnificadas, sino porque esta puede ser la oportunidad de aprender a actuar como una sociedad más articulada, solidaria y eficaz.

La movilización ha sido extraordinaria. Gobierno, empresas, gremios, fundaciones y ciudadanos estamos aportando recursos. La ANDI creó un Banco de Materiales; Grupo Argos (Casa Para Mi) donó soluciones integrales de vivienda; Camacol ha movilizado capacidades y anunciado viviendas para familias afectadas. El Gobierno estima que la reconstrucción de los daños materiales puede superar los $30 billones.

Pero quizás podamos dar un paso más: gestionar un BANCO DE SOLUCIONES.

No una nueva entidad ni otra burocracia. Una plataforma de información e inteligencia capaz de identificar todo lo que se necesita para resolver integralmente cada caso y conectarlo con todo lo que la sociedad está dispuesta a aportar.

Porque ayudar no es solamente donar dinero o materiales. Todos podemos aportar una parte de la solución.

Una empresa puede aportar cemento; otra, acero. Un propietario puede aportar un lote; incluso la propia familia damnificada puede tenerlo. Una firma de arquitectura puede donar un diseño. Ingenieros pueden aportar estudios estructurales, eléctricos o hidráulicos. Constructores pueden ofrecer dirección de obra o viviendas terminadas. Las entidades financieras, créditos; las cajas y el Gobierno, subsidios. Profesionales y trabajadores, conocimiento y mano de obra.

Colombia tiene mucha más capacidad de solucionar sus retos de la que creemos. Lo que falta es la determinación para conectarla.

El Banco de Soluciones podría recibir la caracterización y priorización realizada por los gobiernos nacional y locales y, para cada familia, construir la combinación más adecuada: mejoramiento, vivienda nueva, solución prefabricada, vivienda disponible, subsidio, crédito, lote, materiales o asistencia técnica.

El Estado prioriza y regula. El sector privado articula y ejecuta. La sociedad aporta.

Podría ser liderado por organizaciones con capacidad técnica y credibilidad, como Camacol Nacional y Fundación Grupo Argos, articuladas con las instituciones públicas y los demás gremios que ya están movilizando recursos.

El DANE reporta que en 2025 el 25,6 % de los hogares colombianos todavía presentaba algún déficit habitacional. La emergencia nos recuerda, además, que muchas viviendas vulnerables aún no han sufrido un desastre, pero podrían enfrentarlo mañana.

Por eso el verdadero logro no sería solamente reconstruir lo destruido. Sería crear un vehículo permanente para anticiparnos: atender como una emergencia el déficit habitacional y las construcciones vulnerables antes de que llegue un futuro siniestro.

No necesitamos solamente un banco de recursos. Necesitamos un Banco de Soluciones permanente.

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