En su novela Nuestros dones, la escritora colombiana Juliana Gómez Nieto construye un relato íntimo sobre el linaje y el cuidado en su familia a través de relatos, canciones y anécdotas generacionales. La obra explora las diversas formas de amar y la dualidad de la memoria capaz de reconciliarnos con el pasado o de cuestionarlo.
«Hay talentos que se desarrollan y otros que se heredan», dicta la frase que abre la historia de Julia, su madre Gema y su abuela Olga. A partir de ellas, Gómez Nieto rastrea los hilos del pasado familiar como una vía para comprender sus raíces y cicatrices y blindar así el presente. De su abuela destaca que su mayor facultad fue entregarse a los demás, virtud que se manifestaba tanto al enviarle dinero a su esposo preso, como en el riguroso y cotidiano cuidado de las gallinas que luego debía sacrificar, e incluso en su propia vanidad.
Hay muchas formas de amar; la costumbre, lamentablemente, es la que algunas mujeres aprenden primero. Como un antídoto contra el dolor, en la novela emerge la evasión, un rasgo crucial para la abuela: cuanto más sabía, más callaba. Frente a ese silencio, la protagonista remarca con orgullo que ella encarna a esa generación que no tuvo que agachar la cabeza.
La obra plantea preguntas profundas: ¿dónde comienza y dónde acaba la tristeza? ¿Los secretos familiares incuban la tristeza? ¿Es la cartografía de los afectos un territorio inamovible en el que ni las violencias, ni el desarraigo, ni siquiera el olvido pueden arrasar?
En ocasiones, aquello que nos ancla a la tierra es apenas un recuerdo impreciso de lo que alguna vez significó tener un hogar. Al explorar los sucesos que derivaron en melancolía, la autora aterriza en la figura del padre ausente: porque no es lo mismo haber carecido siempre de un papá, que tenerlo y perderlo. Es a partir de esa ausencia que se revelan nuevos lazos de entrañable complicidad, tal como lo señala Gómez Nieto.
Al final, la historia familiar se revela como un proceso de sanación que, al enfrentarnos a nuestro propio reflejo, nos guía hacia la aceptación. Lo valioso reside en la propuesta de la escritora: permitir que las penas, los anhelos y las alegrías pasen por el corazón, pero que jamás se alojen allí para destruirnos.












