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Lunes 02 de noviembre de 2026 - 01:00 AM

Santander, sus proyectos y su clase dirigente

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En Colombia, todos los proyectos tienen adiciones. Nunca, como en China, se ahorra dinero ni se completa la obra con lo presupuestado, porque esa es la manera de robar. Nunca se cumplen los tiempos, sin importar la calidad. Puentes que se caen, como el peatonal sobre el río Chicamocha, en Cepitá, que colapsó en 2024 (menos de dos meses después de su inauguración, en diciembre de 2023), debido a graves fallas estructurales y cuyo costo fue de $1.255 millones de pesos. Se robaron el dinero, una costumbre muy común en Santander.

En China, por ejemplo, construyeron el puente del Gran Cañón de Huajiang, de 2.890 metros, el más alto del mundo, en tres años y ahorrando dinero. La corrupción se castiga con la pena capital. Aquí, la carretera a Pamplona nunca se acabará. Pasarán generaciones antes de que la terminen. Lo mismo ocurre con los acueductos del departamento: costosísimos y saqueados. Lo malo es que la clase dirigente se arrodilla y no dice ni mu.

La carretera de Bucaramanga a Pamplona fue promovida por ese ministro Gallego, quien anunció en 2008 recursos por $350.000 millones de pesos y la apertura de una licitación para «mejorar la conectividad entre Santander y Norte de Santander». El ministro se la pasaba por aquí, bien atendido. En junio de 2009, el Gobierno nacional protocolizó y firmó contratos para los denominados Corredores Arteriales Complementarios de Competitividad (¡qué nombre!). Entre esos corredores se incluyó la doble calzada Bucaramanga-Pamplona. ¿Hoy qué tenemos? Una carretera saqueada durante años.

En China ya habría un cementerio de fusilados, amontonados como los cráneos de los muertos de la batalla de Palonegro.

El actual puente Antonia Santos, de 80 metros, estuvo en construcción desde 2005, cuando colapsó el anterior, hasta su inauguración en agosto de 2012. Le cambiaron el bello nombre de Palenque para congraciarse con el presidente de la época, Juan Manuel Santos. Costaron 62.000 millones de pesos esos 80 metros. Comparado con China, donde construyeron un puente de 2.800 metros en tres años, el de Palenque parece haber sido hecho por liliputienses.

Elefantes blancos y poca vergüenza es lo que hay en Santander. Durante el gobierno de Mauricio Aguilar se adjudicó un contrato por $344.883 millones para construir 28 kilómetros de calzada sencilla bidireccional, de dos carriles, desde Girón (vía aeropuerto) hasta Piedecuesta (El Buey), con un plazo de ocho años. Ahí van las cifras disparadas porque no se planifica bien y se hacen adiciones que ahora elevan el costo a $2,8 billones, según el cálculo del contratista. Solo hay $480.000 millones, que alcanzarían para 12 kilómetros de calzada sencilla. Todo por mala planeación. La obra está suspendida desde septiembre de 2024. Puede que se hunda la calzada, como se cayó el puente en Cepitá. Y por ahí andan los saqueadores, codeándose.

Andan los de los puentes, los de los acueductos, los de las carreteras, y los dirigentes solo aplauden. Pobre Santander y sus montañas.

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