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Alberto Montoya
Domingo 08 de junio de 2025 - 01:00 AM

Ecopetrol, Barranca y la Refinería

En mi criterio, desde que se tomó la equivocada decisión de suspender los proyectos de investigación de Yacimientos no Convencionales en Puerto Wilches, hemos debido protestar y pedir al gobierno que justificara técnicamente la decisión.

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Finalizando el pasado mes de mayo, los medios de comunicación, en especial la W radio y El Tiempo, denunciaron la “Tormenta en Ecopetrol…”, titulada así por la Unidad Investigativa de El Tiempo del domingo primero de junio.

Este grave escándalo lo generó un contrato (raro y oscuro) con una firma de abogados norteamericana (Covington and Burling LLP) usado y manipulado para extraños fines. El escándalo creció cuando el presidente Petro, apresuradamente negó la existencia del mismo, teniendo que ser corregido por la Junta Directiva, afirmando en un comunicado que el contrato sí existía. Además, que había sido aprobado por la junta por $3.600 millones. Lo insólito es que posteriormente y de manera inconsulta a través de un otrosí, subió a $25 mil millones. Lo paradójico es que este contrato tenía por objeto evaluar el efecto reputacional y regulatorio en Estados Unidos, por la serie de escándalos y denuncias en las que se encuentra envuelto el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa.

A la fecha, Roa enfrenta las tres siguientes investigaciones formales: 1) Violación de los topes y ocultamiento de datos en los que incurrió como gerente de la campaña del presidente Petro, conducta sobre la cual la Procuraduría pidió sanción; 2) La compra, a muy bajo precio, de un lujoso apartamento a un empresario del sector petrolero, con claros intereses en Ecopetrol, y 3) La participación de su novio (pareja formal) en nombramientos y contratos de la Hidroeléctrica Urrá. Negocios que denunció y solicitó investigar a los entes de control, el exministro de Hacienda Ricardo Bonilla.

A todas estas y en medio de esta crisis, como era de esperarse, las utilidades de Ecopetrol en 2023 cayeron un 42,8 % acumulando $19 billones, comparadas con las de 2022, que fueron de $33,4 billones; en 2024 descendieron 21,7 %, situándose en $14,93 billones; en el primer trimestre de 2025 registró utilidades por $3.1 billones, significando una caída del 22.1%, comparado con los $4 billones del mismo período en 2024. Para completar, miembros de la Junta Directiva renuncian y a nivel interno ordenan chuzadas y sacan personal técnico para meter recomendados políticos. Mientras tanto, nosotros: Santander y Barrancabermeja, quienes seremos los primeros paganinis de esta debacle, continuamos callados la boca.

En mi criterio, desde que se tomó la equivocada decisión de suspender los proyectos de investigación de Yacimientos no Convencionales en Puerto Wilches, hemos debido protestar y pedir al gobierno que justificara técnicamente la decisión.

Urge manifestarnos y dejar constancia de que irremediablemente vamos hacia el abismo en materia de hidrocarburos y preguntarnos ¿qué será de Barranca sin refinería y Santander sin regalías?

¿Gobernantes, líderes empresariales, parlamentarios… no será hora de decir algo?

Ante las amenazas de desastre…

Quedamos expectantes.

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