Publicidad

Alvaro Beltran Pinzón
Lunes 09 de abril de 2018 - 12:01 AM

Inoperancia del posconflicto

Publicado por: Alvaro Beltran Pinzón

Compartir

Según parece, las dificultades que acompañaron el proceso de paz -adelantado con las Farc- no terminaron con la firma del acuerdo y tampoco han corrido con mejor suerte las estrategias definidas para ser implementadas en el denominado posconflicto.

Se conoció una insólita carta de los Embajadores de Suecia, Suiza y Noruega que forman parte del Comité Directivo del Fondo Colombia Sostenible, mediante la cual solicitan explicaciones por el intempestivo retiro de una funcionaria y, tanto la Procuraduría como la Fiscalía anuncian acciones investigativas. También se dio cuenta de la renuncia del Secretario de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y de las pesquisas de la Contraloría General de la República para establecer las razones de una demorada o impropia utilización de los recursos asignados para la puesta en marcha de esa instancia judicial, que ha tenido cualquier cantidad de obstáculos en su concepción e integración.

Desde el establecimiento de las zonas de concentración de los guerrilleros y el incumplimiento en la construcción de los campamentos, pasando por las fallas en su aprovisionamiento y en el pago de los estipendios pactados, hasta las falencias en los programas de reinserción que les permitirán autoabastecerse a partir de julio, han abundado las quejas que alimentan la posibilidad de que los desmovilizados regresen a sus andares.

Determinaciones apresuradas, reglamentaciones inadecuadas, enmiendas permanentes, ausencia de políticas claras, desidia administrativa y un excesivo celo por hacerse al manejo de los cuantiosos dineros disponibles en los fondos respectivos, han sido causa de la desafortunada gestión que, por su particular connotación, debiera ser modelo de transparencia y eficiencia, mientras el flamante “ministro” del Posconflicto brilla por su retraimiento ante tan espinosascircunstancias.

Además de la extrema gravedad que revisten tan lamentables hechos -por la complejidad de sus implicaciones- es deplorable la mala imagen proyectada por el país frente a la comunidad internacional que generosamente ha brindado su apoyo incondicional al anhelado proceso, la cual va en franca contravía del eslogan “Colombia renace”.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día