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Alvaro Beltran Pinzón
Lunes 07 de julio de 2025 - 01:00 AM

¿Crisis de pertinencia?

Es posible que la reducción del interés en carreras tradicionales se haya compensado con la matrícula en programas técnicos y tecnológicos.

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Mientras el 31 % de los jóvenes de la generación Z (nacidos entre 1995 y 2006) y el 32 % de los millennials (1983–1994) han optado, a nivel global, por no cursar estudios superiores, en Colombia esta cifra asciende al 43 % en los dos grupos etarios, según la encuesta Global 2025 realizada por Deloitte, considerada la firma de servicios profesionales más grande del mundo.

Aunque la mayoría de quienes toman esa decisión aducen razones económicas, expertos consultados por un diario capitalino coinciden en que no se trata de una negativa a formarse, sino de la búsqueda de nuevas alternativas de aprendizaje. El alto costo que representa la espera de varios años para ingresar al mercado laboral, la rigidez u obsolescencia de los pénsums —que provoca insatisfacción o deserción— y la obligatoriedad de cursar asignaturas que consideran irrelevantes llevan a muchos jóvenes a preferir trayectos más cortos y focalizados, alineados con sus intereses y con las necesidades que vislumbran en su proyecto de vida.

Por su parte, la Fundación Empresarios por la Educación, en alianza con el Centro Nacional de Consultoría, estableció que el 59 % de los egresados de pregrado no trabajan en áreas afines a su formación, y un 15 % adicional solo aplica parcialmente los conocimientos adquiridos. Esta desconexión entre academia y realidad laboral agrava el problema.

Cifras del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES) muestran que, aunque no se ha alcanzado la anunciada meta de ampliación, tampoco se evidencia un retroceso en la cobertura. En 2021 se reportaron 1.334.174 estudiantes en Instituciones de Educación Superior (IES) públicas y 1.114.097 en IES privadas. Para 2022, los registros ascendieron ligeramente a 1.341.399 y 1.124.889; y en 2023 las públicas retornaron a 1.333.971 (guarismo de 2021) y las privadas incrementaron a 1.141.862, respectivamente.

Es posible que la reducción del interés en carreras tradicionales se haya compensado con la matrícula en programas técnicos y tecnológicos, así como en cursos cortos, diplomados y certificaciones, orientados a mejorar la empleabilidad, ofrecidos bajo modalidades más flexibles y mediante el significativo auge de opciones virtuales. No obstante, preocupa el abandono de áreas que —si bien pueden resultar poco atractivas a los jóvenes o ser juzgadas como innecesarias para desarrollar las habilidades y competencias que buscan adquirir— son esenciales para una formación integral. En tiempos de globalización, polarización, fragmentación social y relativismo moral, urge formar profesionales con conciencia ética, capacidad de análisis, vocación democrática y compromiso ciudadano. La renovación de currículos es tarea impostergable y constituye un apasionante reto para las instituciones de educación superior.

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