lunes 24 de febrero de 2020 - 12:00 AM

¡Valió la pena!

En nuestra Escuela, además de la alta exigencia académica, el periodo correspondiente al segundo lustro de los años 60 del siglo pasado se caracterizó por su espíritu de franca solidaridad y de camaradería
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Cumplir 50 años de ejercicio profesional invita a recapacitar sobre la importancia de la educación y cómo mediante el sustento de una provechosa formación se pueden establecer rumbos de vida que hagan factible apuntalar positivos logros personales y colectivos. Tal reflexión se percibe perfectamente válida con la instauración del Departamento de Ingeniería Civil en la UIS, que se remonta a 1964, siendo gobernador Enrique Barco Guerrero y rector Juan Francisco Villarreal, con el decidido acompañamiento de la Sociedad Santandereana de Ingenieros.

La oferta de esta disciplina se estableció a partir de 1965 cuando se hizo apremiante el déficit de profesionales que dieran respuesta a la demanda de obras de infraestructura que, por entonces, reclamaba la región. El atraso en las vías de comunicación debido a nuestra difícil topografía y la necesidad de enfrentar el problema de la erosión en Bucaramanga, fueron otras de las razones que se esgrimieron para dar paso a esta carrera que, a la fecha, ha graduado 4.524 ingenieros civiles y ha hecho posible la creación de 6 maestrías y numerosas especializaciones.

En nuestra Escuela, además de la alta exigencia académica, el periodo correspondiente al segundo lustro de los años 60 del siglo pasado se caracterizó por su espíritu de franca solidaridad y de camaradería, y se constituyó en valioso espacio para el aprendizaje, gracias a la apertura e inmejorable disposición de los profesores. Su apoyo, cercanía y estímulo contribuyeron decididamente a la mejor formación de esta cohorte pionera. Época marcada por la propagación en el mundo de un gran movimiento conceptual y político que agitaba propuestas de transformación generacional impregnadas de cierto romanticismo revolucionario, que nos permitió adquirir un mayor grado de comprensión y sensibilidad social.

Un momento crucial para los ocho estudiantes que tuvimos la fortuna de hacer parte de la primera promoción de ingenieros civiles UIS, quienes registramos con la más honda gratitud el buen destino que hizo alcanzable para nosotros el Alma Máter. Testimonio que también es signo de la presencia activa y pensante de la Universidad Industrial de Santander en la construcción de bienestar y progreso equitativo.

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