Publicidad

Andrés Mejía
Domingo 14 de octubre de 2012 - 12:00 AM

Por qué a la Unión Europea

Publicado por: Andrés Mejía

Compartir

Tratándose de un premio cuyos resultados son frecuente objeto de controversia, debería ser unánime el aplauso al Nobel de Paz a la Unión Europea. Si alguien merece este premio, si alguien merece un reconocimiento por sus esfuerzos para erradicar la guerra y la violencia, son los países que constituyeron y dieron ánimo a esta unión.

Basta considerar una realidad estadística: desde el 8 de mayo de 1945, día en que entró en vigor la rendición de Alemania, no ha habido en Europa occidental un solo conflicto armado. Ni uno solo. Han sido 67 años de paz, de cooperación y de construcción de lazos de unión.

Puede parecer poco 67 años. Pero si se lee la historia de Europa se verá que la cifra es asombrosa: antes de este período, la guerra era una realidad constante y presente en Europa:

En la Edad Media la guerra entre señores feudales era parte de la vida cotidiana. Lo fue luego la guerra entre reyes y casas dinásticas. Vendría luego la guerra entre países. La ocurrencia de hostilidades bélicas fue la norma y no la excepción en la historia de Europa.

De ello quedó un legado de conflictos famosos: la Guerra de los Cien Años, las Guerras de Religión, la Guerra de los Treinta Años, la Guerra de Sucesión Austríaca, la Guerra de los Siete Años, las Guerras Revolucionarias, las Guerras Napoleónicas, la Guerra Franco-Prusiana, y las dos grandes guerras mundiales. Junto a esta lista de grandes conflagraciones hubo centenares de pequeñas guerras. Y si mirásemos además al oriente de Europa, a Rusia, Polonia y los Balcanes, tendríamos que hacer mucho más espacio para la lista.

Como pocas otras regiones del mundo, Europa se autoinflingió el peor de todos los males, que es la guerra; bien decía Voltaire que todos los demás males humanos, la enfermedad, la muerte violenta, la pérdida de los seres amados, el hambre, la destrucción, y la tristeza, vienen con la guerra, y por ello ésta es el peor de todos.

Por ello, es casi tan increíble como admirable que, durante 67 años, los europeos hayan dedicado sus esfuerzos a la unión. Jamás había pasado un período tan largo sin que los ejércitos cruzaran los campos europeos: ni siquiera la mitad de este lapso. Ahora por esos campos transitan sobre todo flujos de comercio, de inversión y de cultura: ellos predisponen a la paz en cuanto crean un interés en la preservación mutua.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día