Publicado por: Johanna Cárdenas Acevedo
Tras revisar los borradores de Plan de Desarrollo que proponen la Alcaldía de Bucaramanga y la gobernación de Santander, salta a la vista un desafío que continúa sin doliente: la reducción de la pobreza monetaria. Esta omisión no es una novedad, las administraciones anteriores tampoco se plantearon una meta concreta para este indicador, a pesar del crecimiento constante de este fenómeno en el departamento y el área metropolitana en los últimos años.
Para comprender la gravedad de la situación es esencial recordar las cifras, como ejemplo, revisemos las del AMB. Mientras en 2014 la pobreza en los cuatro municipios afectaba al 8,4% de la población y la pobreza extrema al 1,1%; en 2022 esta ascendió a 34,2% y 9,5% respectivamente. Esto significa que 417.028 personas subsistieron con menos de 18.000 pesos diarios, mientras que 116.360 personas lo hicieron con menos de 8.000 pesos al día. Estas cifras, más allá de datos estadísticos, representan un número significativo de vidas afectadas por la precariedad y la incertidumbre, evidenciando una crisis social alarmante que no puede ser subestimada.
Por ello, es imperativo abordar este desafío de manera urgente y decidida. Tanto el mundo como Colombia se han comprometido con objetivos ambiciosos: el fin de la pobreza para el 2030 a nivel global y una reducción de la pobreza del país al 18,7% para ese mismo año. Sin embargo, alcanzar estas metas solo será posible con el compromiso y las acciones concretas de los gobiernos territoriales; así como la observancia y exigencia de la ciudadanía.
Es momento de que las autoridades del área metropolitana y el departamento asuman su responsabilidad y se comprometan con metas específicas para reducir la pobreza monetaria en nuestro territorio. Es momento de demostrar, el compromiso real de los nuevos gobernantes con la construcción de sociedades más inclusivas y justas. Si no son los líderes que elegimos, ¿entonces quién lo hará? Si bien es cierto que el sector privado, la sociedad civil y la academia también deben involucrarse activamente en la superación de este desafío, es el sector público el llamado a liderar este proceso; coordinar los esfuerzos, asignar recursos y establecer políticas efectivas que aborden las causas de la pobreza creciente.
PS: Esperamos desde Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos conocer los borradores de Plan de Desarrollo de Floridablanca, Girón y Piedecuesta. Entre tanto, proponemos que el departamento y las alcaldías del AMB se planteen la meta de reducir la pobreza monetaria al 26% para el 2027.
Por Johanna Cárdenas Acevedo - Directora Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos











