Publicado por: Eneas Navas
Que los damnificados de la ola invernal reciban una vivienda digna tras haber perdido la propia en una ola invernal o por cualquier otra causa de calamidad o desastre natural, debería ser una buena noticia, pero hilando fino, es una situación que llena de desesperanza a cualquiera y no por la entrega de la casa propiamente dicha, que para ellos, los damnificados, es una fiesta de renacimiento, sino por el tiempo transcurrido entre la pérdida y la reparación.
Resulta inaudito que solo hasta ahora los damnificados de 2010 y 2011 en Santander, reciban la vivienda prometida y no por voluntad directa y libre de la administración, sino gracias a las tutelas que fueron necesarias en el viacrucis de los damnificados que, entre una fecha y otra -diez años- padecieron hambre y pagaron arriendos por sus propios medios.
La intención de esta columna no es sembrar desesperanza en los damnificados más recientes, a quienes seguramente ya les estarán prometiendo la ayuda, sino, por el contrario, motivar y orientar la voluntad de quienes pueden ayudar a que la entrega sea pronta y evite a los ciudadanos tanto sufrimiento con una buena noticia real.
Y para buenas noticias, la mejor de todas sería que las administraciones públicas decidieron comprar los 30 metros que deben respetarse como zona de protección forestal a lado y lado de los ríos y quebradas, sean permanentes o no, y alrededor de los lagos... o las exigieran como zonas de cesión a los constructores del municipio.
Con una estrategia tan simple como esta, exigir a todo constructor que las zonas de cesión sean de las riberas, en menos de diez años podríamos tener una solución definitiva a las tragedias como la que padeció Piedecuesta en el miércoles de ceniza y lodo de la semana anterior.
Nota bene: Toda nuestra solidaridad con Piedecuesta en este momento, para que la tragedia no pase directamente de los titulares al olvido.
Nota Bene: A título de recomendación, no le vayan a preguntar a la ministra del interior, porque seguramente les contestará que más casas se perdieron en el sistema UPAC y actualmente con el sistema financiero.










