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Felipe Zarruk
Viernes 23 de noviembre de 2018 - 12:01 AM

Volvió a temblar

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Publicado por: Felipe Zarruk

Cuando el árbitro chocoano Gustavo Murillo señaló el centro del terreno para darle finalización al partido entre Atlético Bucaramanga e Independiente Medellín el sábado anterior, con un resultado favorable dos por cero, los aplausos del público asistente fueron instantáneos y en particular confieso que me conmovieron tres cosas.

El abrazo de mi hijo, quien me dijo “papi tranquilo no te pongas mal, lo vamos a volver a intentar”. En segundo lugar, observar las lágrimas de bronca y de vergüenza deportiva de jugadores como ‘Gavilán’ Gómez y Sherman Cárdenas, los cuales fueron puntales de una campaña fabulosa. Y el aspecto número tres, la fe de una afición que creyó en su equipo a pesar de un tres a cero en contra, compraron la boletería con todo y el resultado negativo, llenaron el estadio y los hinchas que viven en cualquier lugar del planeta mostraron de frente el amor que sienten por unos colores y una divisa.

Los miles de hinchas vibraron desde el mes de septiembre (luego de un flojo arranque) con un equipo que ganó siete partidos en línea, apoyándose en las atajadas de James, en los cierres de Torres y la técnica de Quiñones, los centros de Harold Gómez, las descolgadas de Vallecilla, el talento y sacrificio del mejor centrocampista del balompié criollo en la actualidad Brayan Rovira, el temperamento en marca del capitán Gómez, los buenos oficios de César Quintero, la clase y el talento de Pérez y de Sherman, los piques endemoniados del ‘Tinajo’ Asprilla y los goles y movimientos espectaculares en ataque del ‘Caballo’ Rangel.

Sumado a unos suplentes que cuando ingresaron, intentaron dar lo mejor de sus capacidades como Romero, Delgado, Jiménez. Enamoraron en cada toque, en los lujos que tuvieron tiempo para sacar de la galera tales como túneles, rabonas y pases con el pecho. Corrieron como verdaderos leopardos en la pradera y siempre fueron a buscar el arco del frente, sin renunciar a sus convicciones. Hicieron soñar a más de dos millones y medio de hinchas, causaron taquicardias y gritos de alegría. Jamás bajaron los brazos y produjeron movimientos sísmicos en el alma de cada uno de nosotros. Volvió a temblar, se sacudieron los vidrios de la casa de mi compadre Álvaro Alonso Pabón, en donde a menudo vemos los partidos. Ya se confirmó que se queda todo el cuerpo técnico, ahora falta arreglar con los jugadores. Hay que conservar el 80 por ciento del plantel, salvo Rovira y Rangel que se van. Lo de Sherman será fundamental querido Óscar Álvarez, al número 7 hay que dejarlo aquí. Es patrimonio de la ciudad y del equipo. Esto puede pintar bien para 2019, para ir por la estrella, para que vuelva a temblar. Chao y hasta la próxima.

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