Publicado por: Gonzalo Gallo
La vida no es complicada, te la complicas cuando no respetas a los otros e interfieres en su proceso.
Tú crees que ayudas, pero en realidad impides que alguien aprenda lo que necesita aprender en la ‘Escuela del dolor’.
Cada ser es libre y es posible que, como es habitual, elija estrellarse para tomar conciencia.
Tú haces lo que sea, a las buenas a las malas, para impedirlo y a eso lo llamas amor.
Olvidas que amar es no interferir en la vida del otro y respetar los procesos aunque no te gusten.
Con un niño influyes y pones límites para educar, pero con alguien grande lo que haces es crear conflictos nefastos.
Cada ser tiene su destino y sus aprendizajes, que a veces son duros y tú no los puedes evitar.
Pide a Dios sabiduría para no interferir y no sobreprotejas, porque anulas al otro. Elige respetar.
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Cada persona o cultura maneja su propio concepto de infidelidad. Y eso afecta cómo se asume y el perdón que se niega o se da.
- No es lo mismo una infidelidad fugaz que una permanente, no es lo mismo con un extraño que con un pariente o un amigo.
- ¿Qué es peor? ¿La infidelidad afectiva: que alguien se adueñe del corazón, o la física: sexo y poco más?
- Para el rencoroso la infidelidad es imperdonable. Lo sano es perdonar siempre e impulsar cambios.
- La infidelidad llega para que algo cambie. Es un llamado a despertar consciencia, renovarse o cerrar ciclos.
- Asumida con amor y responsabilidad ha sido una "bendición oculta" para un buen número de parejas.
- La fidelidad no es la piedra angular del amor ni la infidelidad debe ser la principal causa de su extinción.
- La salida está en buscar soluciones, no en buscar culpables. La pregunta es ¿para qué? ¿Qué aprendo?
¿Qué quiero hacer con amor? Una crisis es para sacar a una pareja de un amor lánguido.













