Publicidad

Gustavo Galvis Hernández
Lunes 09 de junio de 2025 - 01:00 AM

El principio de precaución

Para aplicar este principio hay muchos casos, como la conservación del Páramo de Santurbán, un invaluable ecosistema con sus hermosos frailejones en donde se genera el agua para varios ríos como el Suratá.

Compartir

Compartir

No sobra repetir que continúan los problemas ambientales debido a factores como el cambio climático y el calentamiento global que no para, la deforestación de selvas y bosques con sus efectos desastrosos para la generación de agua y la pérdida de la biodiversidad.

Están los tratados internacionales como en famoso Acuerdo de París del 2015, que busca que para el 2030 la temperatura global no se haya incrementado en más de 1.5 grados centígrados en comparación con la época preindustrial, un objetivo muy difícil de lograr.

Aterrizando a los temas ambientales nacionales, están las leyes y normas aprobadas especialmente en las últimas décadas. Comencemos con la Constitución Política de 1992 con más de 30 artículos sobre el tema ambiental y denominada por tal motivo como la “Constitución Ecológica de Colombia”, con artículos concretos donde determinan la función ecológica de la propiedad, la educación ambiental, la acciones populares para la protección del ambiente, los deberes ambientales de los ciudadanos, etc.

Y también está la importante Ley 99 de 1993 por la cual se creó el hoy denominado Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Para resaltar de su Artículo 1 el numeral 6 que dice: “la formulación de las políticas ambientales tendrán en cuenta el resultado del proceso de investigación científica. No obstante, las autoridades ambientales y los particulares darán aplicación al principio de precaución conforme al cual, cuando exista peligro de grave daño e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces para impedir la degradación del medio ambiente”.

Para aplicar este principio hay muchos casos, como la conservación del Páramo de Santurbán, un invaluable ecosistema con sus hermosos frailejones en donde se genera el agua para varios ríos como el Suratá, de donde viene el agua para el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga S.A. Todo lo que se realice para su protección, está más que justificado. La adquisición de más tierras para tan fin y el Pago por Servicios Ambientales (PSA) a los campesinos de la región que lo conserven está en el concepto del “principio de precaución”.

Y la conservación del parque natural Serranía de los Yariguíes, uno de los tesoros verdes más importantes del departamento donde nacen numerosas fuentes de agua abastecedoras de los municipios de su entorno, es fundamental, incluyendo su área boscosa de amortiguación. No se justifica una carretera que se proyecta hacer en el sector. No más deforestación y degradación ambiental.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí y únase a nuestro canal de Whatsapp acá.
Comentarios

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día