Publicado por: Gustavo Galvis Hernandez
El 22 de diciembre Bucaramanga cumple 400 años de haber sido fundada. Por tal motivo, los directivos de la Cámara de Comercio de Bucaramanga aprobaron la siembra de 400 árboles donde se necesiten. Según los datos que se conocen, la ciudad tiene 55.000 árboles y de acuerdo a los indicadores para su número de habitantes, debería tener como mínimo 176.000; un árbol por cada tres habitantes. Reverdecer las ciudades es fundamental.
Desde luego que debe ser un objetivo bien planeado, en coordinación con las entidades correspondientes como la Subsecretaria de Ambiente del Municipio, la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) y desde luego con la asesoría de expertos forestales para su siembra- y mantenimiento- con especies adecuadas para la región. Para nombrar solo algunas: Búcaro, cedro, guayacán, ceiba, gualanday, moncoro, nogal, patevaca, caracolí.
Más árboles y menos podas extremas, muchas innesesarias; más vigilancia y mantenimiento para la conservación en buen estado del arbolado urbano y rural. Para resaltar que la ciudad tiene el privilegio de tener en su entorno los bellos bosques de Los Cerros Orientales su pulmón verde, con los valiosos bosques de la escarpa occidental que se han protegido como fórmula adecuada contra la erosión del sector. Y ojalá que sea un propósito superior de los alcaldes del Área Metropolitana, la siembra masiva de árboles, para reverdecerla y mejorar la calidad del aire. “Verde y sin ruido”, sería una buena marca región.
Como se sabe, el impacto positivo que tiene el arbolado urbano y sus bosques es definitivo en muchos aspectos. Se disminuye sustancialmente la contaminación atmosférica proveniente de fuentes fijas y móviles y causa de graves enfermedades pulmonares y muertes. Menos islas de calor. Ayudan a neutralizar el ruido que estresa y enferma. Los paisajes y los entornos verdes son fundamentales para mejorar la calidad de vida, la tranquilidad y el bienestar psicológico de la comunidad en general. En Japón, caminar por un bosque o un sendero verde se le llama “ baño de bosque”- Shinrin-yoku en japonés-. Y como lo recomienda Deepak Chopra, el famoso médico y líder espiritual indio en su libro, Las siete leyes espirituales del éxito: “Estar en armonía con la naturaleza”. Y oportuno el libro: Bosques urbanos en América Latina, de la Universidad Externado de Colombia.











