Publicado por: Jaime Forero Gómez
He pensado mucho en escribir esta columna. Conocí al doctor Jaramillo cuando empecé a estudiar medicina; él estaba en cuarto año y era el líder del Consejo Universitario de la Universidad. Fui nombrado en el Consejo y en Asamblea, decidimos apoyar el paro del Seguro Social buscando acabarlo. Recuerdo que el sueño era transformarlo en una entidad similar a los seguros actuales. Con “mermelada” el presidente López y la ministra Crovo, acaban el paro al negociar con los líderes de ASMEDAS sin consultar con el Comité de Paro. La venganza del doctor López fue volver a los médicos internos, estudiantes; tener que pagar matrículas, suspender residencias, no poder reunirnos y cientos de medidas que aún afectan al personal de salud. Por la misma fecha, fue la toma de la Hortúa que fue realizada por estudiantes de la universidad del Rosario encabezados por el doctor Jaramillo. Los tanques no pudieron entrar al hospital y nace un periodo oscuro de la medicina en Colombia. Luego lo recuerdo, estando de vacaciones con las FARC, hasta su regreso como cirujano cardiovascular pediátrico en la FCV. Cirujano brillante, responsable, valioso; cuidarle los posoperatorios era tener tranquilidad por lo hábil con estos cientos de niños que operó en unos 10 años en Bucaramanga, incluyendo los niños diagnosticados con cardiopatías, en las brigadas de salud a zonas como el Chocó, con los doctores Quiróz y Calderón. Queríamos UCIS para poder operar más. Nos volvemos a encontrar cuando estaba organizando la UCI en Zipaquirá y él, estaba tratando de reorganizar y “tapar huecos” dejados en la EPS distrital, por la doctora Corcho.
Cuando lo vi en días pasados culpando a los intensivistas ( soy intensivista) incluyendo a su buen amigo, el Dr. Victor Castillo, de negociados en las UCI, durante la pandemia, pensaba en los principios que el doctor Guillermo Fergusson nos enseñó, ya siendo decano de la Nacional, donde siempre está primero la salud que la política; sin olvidar, los regaños del doctor Alfonso, su padre, en el Hospital San José, recalcando los mismos postulado, días después de finalizado el paro. Cómo olvidamos.










