viernes 12 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Juan Pablo Remolina

Santander, ¿un departamento de clase media?

Hay que volver a la senda del crecimiento económico gracias a la ejecución de proyectos estratégicos tanto públicos como privados.

Santander ha sido y debe seguir siendo un departamento de clase media que permita el desarrollo del potencial de cada uno de sus habitantes. Pocos lo creen, pero desde que se tienen datos disponibles (2012-2019), en promedio, Santander es el segundo departamento con mayor participación de la clase media del país después de Bogotá. Esta situación difiere de lo que sucede a nivel nacional, en donde la clase pobre es la más representativa. Asimismo, históricamente, el departamento cuenta con una baja incidencia de la pobreza, pese a que se le mide con el segundo rasero más alto del país. Esto hace que haya registrado el menor nivel de desigualdad entre las principales economías del país.

Pero no es solo una cuestión de ingresos. También se cuenta con un entorno favorable en el que se brindan mejores servicios básicos, particularmente en materia de salud y educación. Santander puntea en cobertura y calidad de la educación básica y media. En cuanto a la salud, es uno de los departamentos con mayor número de camas y el que presenta los más bajos niveles de mortalidad infantil y por desnutrición.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Desde 2015 Santander ha mostrado un debilitamiento significativo en sus indicadores económicos y sociales. El PIB se ha desacelerado, lo que hace que entre 2012 y 2019, el departamento ocupe la posición 23 con menor crecimiento económico. De ahí que se evidencia una disminución de la clase media que lo llevó al quinto lugar en 2019. En los últimos años, la pobreza se ha incrementado de manera significativa, mientras que otras regiones muestran una tendencia a la baja. Los niveles de vacunación han desmejorado y la brecha de la calidad educativa entre los colegios públicos y privados se ha ampliado. Este panorama será aún más crítico cuando se conozcan los datos de 2020.

Debemos reconocer nuestras fortalezas y reversar la tendencia. Hay que volver a la senda del crecimiento económico gracias a la ejecución de proyectos estratégicos tanto públicos como privados. Hay que recuperar las razones que nos llenaron de orgullo hace unos años: ser un departamento destacado por sus niveles de progreso e igualdad, en donde sus habitantes tienen mejores oportunidades de movilidad social.

Adenda: Las evidencias sobre lo expuesto en esta columna se podrán encontrar en el perfil en twitter @Jp_Remolina.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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