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Libardo León Guarín
Martes 11 de abril de 2023 - 12:00 AM

Miedo al cambio social

Publicado por: Libardo León Guarín

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Se manifiesta en el lenguaje popular en dichos como “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Si en lo personal, de lo cual se ocupa la psicología, es el temor a equivocarnos, a no poder dominar el resultado, el miedo a lo desconocido y a las crisis que sin duda suscita todo cambio, en las sociedades humanas suele suceder otro tanto. Pero cuando se planea previendo los resultados y no como simple aventura, disminuyen temores del salto al vacío. En esto estamos los colombianos; somos herederos de una formación conservadora, defensora del “statu quo”, de las instituciones inmodificables pero también de la ligereza pasajera cuando se modifican; ya perdí la cuenta de las reformas constitucionales en 50 años, articulito va y articulito viene.

Pero no todos los cambios sociales son por igual rotundos y profundos; hay diferencia entre las modas en el tipo de música si se compara la balada con el “rock” y aquellos como el paso de siervo al obrero; el alcance social en ambos casos es diferente; pero esto dicho en teoría no alcanza para ver la realidad; los cambios sociales son moralmente buenos y malos según la óptica que se los mire y los intereses que afecten. Con resultados hasta contradictorios: no es un secreto que en la libertad para esclavos - un proceso duro que en Colombia estaba vigente por los cincuentas del XIX-, mientras sus partidarios luchaban por lograrlo no por misericordia y solidaridad humanas, sino porque la Revolución Industrial llegaba imponiendo otro tipo de fuerza de trabajo, no faltaron las rebeliones de esclavos porque el miedo al cambio podía desestabilizarlos, el mismo miedo que hoy estamos viendo contra la reforma pensional.

Añádale el trabajo de patronos metiendo incertidumbres y predicando apocalipsis para que las cosas sigan tal cual, cuando de lo que se trata es de disminuir distancias sociales vergonzosas en la sociedad colombiana; lo cual exige a los promotores del cambio ir más allá de la pura emotividad hecha barullo. Los proyectos en ciernes han sido trabajados, consultados, promovidos; que se tengan que negociar por mermelada habla del viejo país que se quiere dejar atrás, el mismo país que mi generación quiso derribar por atroz, violento, discriminador; país que, como en la canción que canta Emilio José, se parece al cangrejo porque sus dichas marchan hacia atrás.,

lileguar@gmail.com

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