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Luis Pinilla Pinilla
Jueves 23 de febrero de 2012 - 12:00 AM

Violencias de hoy herencia de un pasado

Publicado por: Luis Pinilla Pinilla

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Artículo escrito por Sonia. Se dice que lo que no se publica no existe. Ver publicado el libro trajo la emoción de ver aparecer el fruto de una inquietud que desde su temprana juventud, con la muerte de su padre, ha tenido acerca de la violencia, que él nombra como Las Violencias, porque ha llegado a la convicción de que hay muchas formas de ejercerlas, siempre como abuso del poder, en uno u otro sentido. Leer el libro que vi desde su concepción, con la facilidad y profundidad con que se muestra este flagelo me permite el atrevimiento de comentar sobre él en su columna. “Pidiendo al Dios de los cielos, que los niños no tengan como el mío que crecer sin papá”.

Comienza con la irrupción del narcotráfico y la influencia que esto ha traído sobre nuestro país, de horror, muerte, creación de una cultura del dinero y vida fácil, que nos han llevado a la corrupción, otra forma de violencia y los abusos ocurridos en el período de la Seguridad Democrática, cuyos resultados estamos viendo a través de los medios y la justicia.

En su parte final, concluye con la atomización en las  bandas criminales que nos azotan. Recordando cómo el problema es de todos, porque, como dice  McLuhan: “No hay pasajeros en la nave espacial tierra: todos somos tripulantes” y por tanto responsables de su dirección. Como dice Nilson Pinilla: “…la violencia y la corrupción podrán ser superadas, con la ayuda de Dios y en la medida en que se remueva la tozudez de quienes pretenden mantener los privilegios de continuar, como alguna vez leí, como pasajeros de primera clase, en un buque que se está hundiendo”.

Continúa: “Para terminar, como la construcción de la paz es tarea de todos y por siempre, acojamos la invitación de Juan Pablo II: “Nunca más la guerra, nunca más el odio y la intolerancia! La lógica inhumana de la violencia debe sustituirse por la lógica constructiva de la paz. El instinto de venganza debe dar paso a la fuerza liberadora del perdón”. Con esta fuerza nos hace un recorrido por las violencias sufridas directa o indirectamente, de manera serena y muy documentada y con la humildad del que reconoce no poseer la verdad si no solo una parte, mediante su experiencia como víctima, su estudio y reflexión sobre la guerra y la paz, McLuhan dice: “...actualmente las guerras no se ganan en el campo de batalla tradicional, como las trincheras; sino que ahora se obtienen en los medios de comunicación” y por caminos que están por construir.

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