Publicado por: Manolo Azuero
Hoy me dispongo a tratar tres temas distintos, íntimamente relacionados en el fondo.
*¿Sobre la veeduría cívica? La Cámara de Comercio respondió al artículo del viernes pasado. Agradezco la respuesta, no obstante la CCB defiende una veeduría preventiva enclenque, que ha sido inferior a los desafíos que plantea un sector público degradado en sus más altas dignidades. No se trata de asumir el rol de un organismo de control, el reto es manifestarse de manera pública, con firmeza e independencia frente a la evidente perversión de los gobiernos locales. Las preguntas sobre las deplorables administraciones de Fernando Vargas y Héctor Moreno quedaron en el aire.
*¿Del día del periodista? El periodismo debe servir a los gobernados, no a los gobernantes, sentenció un tribunal de justicia americano. Certera resolución. Esa es la responsabilidad que cae sobre quienes tienen a su mano un micrófono para sus palabras, una rotativa para sus escritos o una cámara para expresarse. No es enaltecer al que gobierna o rendirle pleitesía a los poderosos. Nada más peligroso para la democracia que una prensa arrodillada al apetito de quienes detentan el poder. Nada más lejano al sueño de una sociedad informada, que una prensa muda frente a los abusos del poder. Dista del ideal periodístico que la atención mediática se aleje de aquellos que no tienen voz y se centre en adorar –y no en controlar– a la clase dirigente.
¿Deshumanizar al periodista? No. Tan imposible, como ridículo. Hoy la objetividad pura es vista como una utopía. Posiciones, convicciones, surgen en un mar de géneros que imponen límites y otorgan facultades. Pero el debate va más allá de la ilusión del periodista que pretende extraerse de sus escritos. La crisis de la información o la perpetuidad de la desinformación proviene del periodista amarrado a los intereses de aquellos que prefieren que la historia no sea contada. Ofende el periodista que le limpia los zapatos a quien gobierna y olvida informarle a los ciudadanos los pasos que el mandatario ha dado. Más allá de registrar los anuncios pomposos del Estado, se deben investigar y denunciar los compromisos nunca cumplidos. Más que transcribir las tragedias de las gentes, el periodismo debe escarbar las causas o incluso anticiparlas. Muchas encuentran raíz en un Estado negligente, cómodo ante un periodismo pusilánime.
*¿Del informe de la Contraloría Municipal? Repito: La directora de tránsito del Alcalde Luis Francisco Bohórquez gestionó con desatino la Secretaría de Desarrollo Social en diciembre de 2011. La Contralora corroboró con diligencia las presuntas irregularidades de tipo penal, disciplinario y fiscal que se cometieron en dicho despacho en el crepúsculo del Gobierno de Héctor Moreno. Por ejemplo, recordemos que para un solo evento de 500 niños, la funcionaria contrató 30 auxiliares de 600 mil pesos cada uno y dos coordinadores de 3.500.000 c/u. Con tan recusable antecedente, ¿Renunciará la jefe de transito? ¿Qué opina el ‘Alcalde Social’? @ManoloAzuero










